Rosario Central venció 2-1 a Atlético Tucumán con un doblete de Alejo Véliz quien también erró un penal. Victoria justa a la cual no le sobró nada. Hubo desacoples defensivos muy evidentes. Volvió a jugar Quintana. Campaz jugó un inmenso partido.
La poca cantidad de puntos obtenida por el Decano antes de la llegada de Julio César Falcioni a la dirección técnica del club tucumano era un engañapichanga para cualquier persona distraída ya que en un análisis rápido y superficial el Canalla debería ganar por varios goles de ventajas. Lo sucedido en el Gigante de Arroyito mostró una vez más que la realidad no se condice con lo imaginado previamente en más de una ocasión.
El ex arquero de Vélez Sarsfield pensó un partido peleado en la mitad de la cancha con mucha presión sobre los hombres auriazules para agarrarlos mal parados en algunas contras. Del paseo que se imaginaban los hinchas auriazules no hubo ni noticias. Sin embargo, el penal cometido por Javier Domínguez (un jugador muy interesante) sobre el 9 auriazul abría otro panorama.
A los diez minutos el Canalla desperdició una oportunidad inmejorable desde los doce pasos por medio de Alejo Véliz ya que su remate fue muy anunciado e Ingalotti reaccionó bien para atajar el penal y el rebote que le quedó al Bicho Campaz.
Los interrogantes comenzaron a sobrevolar Arroyito ya que el equipo se desinfló anímicamente luego de esa acción y el Decano pasó a comandar las acciones llevando peligro sobre el arco de Fatu Broun. No fue un dominio territorial marcado, pero se jugaba como quería el Deca y no Central.
Cuando nada hacía presagiar que Central iba a encontrar la ventaja apareció Jaminton Campaz para poner un centro exquisito en la cabeza de Alejo Véliz para abrir el marcador. El número 9 rompió una sequía de diez partidos sin convertir goles ya que el último tanto se lo había marcado a Racing en la segunda fecha.
Este Central de Jorge Almirón, por diferentes razones, no puede encontrar una cierta regularidad para imponerse sobre sus rivales ya que siempre cae en alguna distracción individual o colectiva momentánea que lo perjudica. Un psicólogo hablaría de autoboicot. En el partido anterior fue Facundo Mallo y ahora le tocó el turno a Luca Raffin.
El defensor tuvo varios yerros al momento de querer salir jugando siempre con la pelota al pie. Un buen zaguero central sabe cuando debe tratar bien a la bocha y cuando ponerla en órbita para que la vean boyar por el espacio los integrantes de la misión Artemis II. Una dolorosa lección para el zaguero.
El Loco Díaz no desaprovechó el regalo de Luca y luego de una rápida corrida puso la pelota contra el primer palo de Broun (sí, Fatu alguna responsabilidad en el gol de los tucumanos, aunque antes y después sacó tres pelotas espectaculares). Central estuvo arriba en el marcador la friolera cifra de siete minutos…
Lo mejor que le podía pasar a Central es que Nicolás Ramírez terminará el primer tiempo para salir de ese ese estado de confusión y aturdimiento. El inicio de la segunda parte mostró a un equipo que trató de ser más incisivo, pero al cual le faltaba una dosis extra de empuje.
Almirón aprovechó la primera ventana de cambios para mandar a la cancha a Carlos Quintana (el Pelado fue ovacionado por el público) y a Enzo Copetti por Agustín Sández y Pol Fernández respectivamente. Soto se corrió a la banda izquierda y el equipo dejó atrás el 4-2-3-1 que usaba para pararse con un 4-4-2 bien definido.
El número 2 volvió a jugar un partido luego de siete meses y su presencia fue fundamental para cambiar el ánimo del equipo y empujar a sus compañeros hacia adelante. Un auténtico líder y veterano de mil batallas del cual no podrá prescindir tan fácilmente Jorge Almirón.
Copetti se acopló enseguida al juego, Vicente Pizarro comenzó a jugar más cómodo, Campaz seguía haciendo un surco por la banda izquierda (Maxi Villa debe haber soñado con el colombiano) mientras que Gaspar Duarte mostró una versión interesante de sí mismo.
El número 27 desbordó casi siempre y en este partido decidió de mejor manera que en otros compromisos. En criollo, se sacó el balde de la cabeza y comenzó a jugar mirando a su alrededor. Gaspar tiene potencia y velocidad de sobra y si le agrega inteligencia para jugar, dejará de ser un proyecto para convertirse en una realidad.
El segundo gol fue una jugada preciosa entre Copetti y Campaz con un centro bajo del Bicho para que Alejo le gane a su marcador y defina. El mejor momento de los tucumanos ya había pasado y Central pudo conservar la iniciativa hasta el final del encuentro.
Este triunfo lo deja con un pie adentro de los playoffs ya que le saca cinco puntos al noveno de la tabla cuando solamente quedan doce en juego. Una victoria ante Huracán el próximo fin de semana prácticamente lo metería en ese lote. No jugó del todo bien y debió sobreponerse a unas cuantas adversidades, pero terminó sonriendo y ganando con justicia.
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