El equipo no evoluciona debido a los errores que comete

Rosario Central no logra salir del bajón futbolístico en el que se encuentra. El estilo de juego de Almirón condiciona a los jugadores. Debe mejorar de manera urgente para no desaprovechar la segunda parte del año. Problemas estructurales en el armado del plantel.

El empate ante Newell’s Old Boys encendió las alarmas de los hinchas auriazules debido a como la Lepra llegó al empate de manera casi fortuita en tiempo de descuento. Analizando más profundamente, la suerte no tuvo nada que ver ya que la igualdad rojinegra se produce por una serie de errores en cadena de varios hombres auriazules.

Lo preocupante es que la Acadé viene mostrando yerros groseros tanto en defensa como en ataque. Estos problemas no pudieron ser corregidos por Jorge Almirón hasta el momento en los nueve meses que lleva en el cargo. Estas fallas son recurrentes, dolorosas y groseras que ya le costaron muchos puntos al Canalla durante la temporada 2026.

En los últimos tres compromisos, Central obtuvo nada más que dos puntos dejando en el camino otras siete unidades que le permitirían liderar la tabla anual en soledad. Claro, sería un buen maquillaje para este presente y nada más ya que los problemas del equipo persisten más allá de un eventual resultado.

¿Los jugadores se sienten cómodos con el estilo de juego que pregona Almirón? Jamás mencionaron absolutamente nada en diálogo con la prensa, pero por la cantidad de errores que se fueron acumulando en todas líneas durante estos meses, se infiere que sí.

Facundo Mallo cometió dos veces el mismo error en diferentes partidos por querer salir jugando cuando la jugada pedía un pelotazo frontal. Ambos errores costaron goles en contra ante Independiente Rivadavia y contra Gimnasia. Seis meses separaron a estos encuentros entre sí por lo que la defensa nunca terminó de mostrarse sólida.

A Central le llegan poco y le convierten mucho. El único jugador que muestra solidez en defensa es Ignacio Ovando. Los laterales vienen mostrando un nivel bajo desde el semestre anterior. Como habrá caído el nivel de Gusa Sández que se quedó sin mundial a último momento. Coronel se muestra nervioso y pasado de rosca en cada intervención, no es el jugador sobrio y aplomado que se conoció.

Gastón Ávila es un gran futbolista, pero tiene que aprender a no cancherear en exceso cuando tiene la pelota dominada. Una posible solución pasa por hacerlo jugar como marcador de punta en lugar de zaguero central.

Lo de Jeremías Ledesma es un caso aparte ya que nunca brindó seguridad desde que se hizo dueño del arco auriazul. Conan duda siempre, no se muestra sólido, no transmite confianza y tampico les da tranquilidad a sus compañeros. Axel Werner merece una chance como arquero titular.

Lo más preocupante es que Jeremías no te salva nunca, pelota que va al arco es gol. Un arquero de equipo grande siempre sostiene a sus compañeros con rendimiento, pero el guardavallas auriazul no transmite ni confianza ni seguridad en la actualidad.

Contra River se le escapó la bocha y no fue gol de milagro, frente a Aldosivi leyó pésimamente lo que demandaba la jugada y le hicieron un gol desde la mitad de la cancha, contra el Lobo se tira tarde en ambos tantos mientras que en el clásico no salió a cortar con vehemencia ya que se quedó atornillado en el piso.

En Brasil tuvo parte de la responsabilidad del gol del Corinthians ya que primero armó muy mal la barrera y luego no reaccionó con rapidez ante el tiro de Breno Bidon que terminó definiendo la serie. Conan pudo haber hecho algo más en el Neo Química Arena.

Los problemas defensivos de la Acadé se solucionan tomando decisiones y haciendo que los jugadores jueguen de manera más cómoda. Almirón no puede sacar a Di María para poner a Zaracho en tiempo de descuento para armar una línea de cinco que no está debidamente ensayada.

El Canalla también tiene dos problemas estructurales en la conformación del plantel que limitan todos los movimientos que se hagan dentro de la cancha. Estas decisiones corresponden tanto a la dirigencia como al entrenador:

  • no tiene un centrodelantero goleador. Enzo Copetti no es nueve, Marco Ruben ya está en el final de su carrera (en octubre cumple cuarenta años) mientras que Tomás Badaloni está en un lógico proceso de adaptación al club. La dirigencia sabía que debía reemplazar a Alejo Véliz desde su llega al club en julio del año pasado.
  • Carece de un creador de juego. Con la salida de Ignacio Malcorra en enero, no se buscó un reemplazante acorde al talento del Lord. Ahora se lo recarga a Angelito con la creación cuando él siempre fue un buen acompañante. Parte del rendimiento descomunal que tuvo en 2025 se debió a que Nacho aceptó retrasarse para jugar como doble cinco liberando de rol a Fideo. ¿La solución será poner a Alan Rodríguez al lado de Franco Ibarra?

En ataque Central genera mucho y convierte poco, la excepción fue el partido con Newell’s donde sólo pateó al arco rival en tres ocasiones. Las causas de que haya convertido menos goles de lo esperado hay que buscarlas en la falta de puntería de sus hombres y en el hecho de que no pone a un jugador suyo mano a mano frente al arquero rival desde hace una buena cantidad de partidos.

Los dos últimos players centralistas que enfrentaron al guardavallas rival fueron Copetti frente a Corinhians y Ruben contra Gimnasia (su gol fue anulado). Antes y después es la nada misma, sólo llega con centros o descuidos de sus oponentes. Muy poco para ser competitivos.

Los problemas del equipo son generados por la forma de jugar que tiene Jorge Almirón. Y aquí está lo peligroso: el técnico tiene la receta para corregir los errores que él mismo ocasionó. Esperar resultados diferentes haciendo siempre lo mismo es de necios. Y Central se encuentra viviendo su propio día de la marmota repitiendo la misma fórmula todos los días con los resultados conocidos.

El plantel del 2026 es claramente inferior al que dirigió Ariel Holan en el 2025.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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