Un pequeño homenaje a Omar Arnaldo Palma de El diario de Central. El Tordo no sólo fue despedido por los hinchas auriazules sino también por todo el fútbol argentino.
Estamos transitando esas horas en las cuales la figura de Omar Arnaldo Palma se está transformando en una leyenda no solamente de Rosario Central sino del fútbol argentino. El Tordo supo destacarse en casi todos los puestos del mediocampo pero su estampa siempre estará ligada al número 10 en su espalda cuando dicho número era utilizado por el jugador más talentoso del equipo. Ese dorsal era respetado y solamente utilizado por los pequeños genios de cada club. ¿Acaso alguna vez viste a un defensor llevar esa camiseta?
Palmita, como cariñosamente lo llamaba el legendario Ángel Tulio Zof, se destacó en una época donde la 10 la usaban Diego Maradona, Ricardo Bochini, Alejandro Sabella y Norberto Alonso entre otros notables malabaristas de nuestro fútbol. La década del 80 fue pródiga en cuanto a nombres en el balompié argento ya que los campeonatos tenían figuras en todos los clubes. Independiente, Argentinos Juniors y River Plate fueron campeones de la Copa Libertadores en 1984, 85 y 86 y contra ellos tres compitió el maravilloso Central campeón de la temporada 86/87 con Omar como estandarte.
Siempre sostuve que si el escribano Vesco no vendía a Palma a River Plate, ese Central era campeón de la Libertadores. El talento que emergía desde sus 1,65 de estatura era inmenso. ¿Necesitás un ocho? Llamalo a Palma. ¿Te hace falta un diez? El Tordo juega con ojos en la nuca. ¿Querés un cinco con marca y muchísimo panorama para jugar? El Negro es la solución. Fue campeón jugando en los tres puestos aunque en el equipo del 86/87 (el mejor Central que vi en mi vida) intercambiaba la posición con otro jugador notable, el Pato Roberto Gasparini.
Digo que Omar Arnaldo Palma vivirá en cada uno de nosotros porque todos tenemos un recuerdo de él. En mi caso no son los más trascendentes como los goles a Racing de Córdoba, a Newell´s, a Villa Dálmine o el penal que convirtió en la definición ante el Mineiro sino un partido con Boca por el Metropolitano 1984 cuando ejecutó dos tiros libres que pegaron en el palo y en el rebote Raúl de la Cruz Chaparro anotó el cuarto gol (luego del partido el Loco Gatti dijo que era el mejor ejecutante de tiros libres del país) y un gol que le hizo de palomita a Estudiantes de La Plata un sábado de 1984 que significó el triunfo por 1-0 tras una monumental jugada de Claudio Scalise.
Todos tenemos recuerdos de él y el último es haber visto esa hermosa foto en la cancha del pozo en la Ciudad Deportiva observando la jornada de clásicos con Miguel Ángel Russo (¿cuántas veces lo habrá tenido que marcar Miguelo en los partidos contra Estudiantes?), con el Puma Rodríguez, Federico Lussenhoff y el Coco Pascuttini. El Tordo nos regaló su magia, desparramó su talento en todas las canchas del fútbol argentino, le vimos hacer goles imposibles, convirtió tantos decisivos y a partir del 8 de octubre se transformó en una leyenda que vivirá eternamente entre nosotros. ¡Volá alto Negro, te amamos!

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Fotos: gentileza Prensa Rosario Central
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Hermosas palabras Gonza que más se puede decir de Omar Arnaldo palma