Rosario Central vive un momento soñado tanto en lo deportivo como en lo institucional. La tercer bandeja debe ser el puntapié inicial para transitar el camino de gloria que desaprovechó en 1976, 1987 y 2003.
El crecimiento en infraestructura nunca se detuvo en el Canalla, aunque siempre estuvo supeditado al rendimiento del equipo de primera división. De ese modo fueron llegando los diferentes predios en los últimos sesenta años.
Ese progreso se vio parcialmente reflejado en materia deportiva en los años 70, en la segunda parte de la década del 80 y no mucho más. El resto del tiempo fue pelear descensos y agarrar algún hueso que le tiren por ahí. ¿Títulos? Muy pocos…
La grandeza de Central proviene mayormente de su gente que de los logros deportivos, al menos hasta estos últimos doce años. Dicho de otro modo, la Acadé tiene menos títulos en su haber de los que debería estar exhibiendo en sus vitrinas.
Hubo tres momentos de su historia donde tuvo todo a su favor para plantarse cara a cara con los clubes más poderosos de nuestro país: 1976, 1987 y 2003. Hubo errores de apreciación en ese momento donde la dirigencia se dejó influenciar por la coyuntura y perdió de vista lo importante que es ganar títulos.
En esos años sucedieron hechos que ralentizaron su gloria deportiva llegando al absurdo de estar veintitrés años sin conseguir un título (el tiempo que pasó entre la Conmebol de 1995 y la Copa Argentina 2018), demasiado para un club tan pasional como Central.
La grandeza no es algo que se compra en un supermercado ni que se declama, se ejerce con orgullo. Esto que se ve tan simple se les olvidó de ponerlo en práctica a quienes guiaban los destinos auriazules en esos momentos…
La Acadé tuvo en esos años comportamientos de equipo chico: planteles desmantelados todas las temporadas para pagar deudas atrasadas, pibes que se iban a Bover apenas daban sus primeros pasos en primera e hinchas que debían conformarse con las sobras que les tiraban. Imposible ganar algo de ese modo.
- El Canalla malvendió en términos deportivos a Mario Alberto Kempes en el 76. El Matador estaba mostrando un gran crecimiento en la selección argentina y era el momento de bancarlo hasta el mundial 78 donde fue la gran figura.
- En 1987 Víctor Vesco vendió a Omar Arnaldo Palma a River Plate luego de ganar épicamente el Campeonato 86/87 privando a Central de obtener su primera Libertadores. El Canalla era el gran candidato a ganar el torneo sudamericano con el Negro en sus filas.
- En 2003 le pusieron el tarrito de venta a Lucho Figueroa y al Chelito Delgado cuando la Acadé podía haber ganado algo con ese equipo armado por el inolvidable Miguelo.
Rosario Central está viviendo el momento más importante e intenso de su riquísima historia desde el 2013 en adelante cuando Miguel Ángel Russo lo trajo de vuelta a primera. Muchos hinchas prefieren elegir a los años 70, pero hay otros que afirman que esta época es mejor, cuestión de gustos…
- Siete finales jugadas y por lo menos una más por disputar, la Supercopa Internacional
- dominio absoluto en el clásico donde Central ganó quince, empató seis y perdió sólo dos partidos
- dos títulos (Copa argentina 2018 y Copa de la Liga 2023)
Miguel Ángel Russo tuvo mucho que ver con el momento actual del club y con el cambio de pensamiento por parte de la dirigencia y de los hinchas. Miguelo siempre sostuvo que Central era un gigante dormido que debía reaccionar.
«La gloria no tiene precio, el después es para siempre»
Miguel Ángel Russo
La Acadé está viviendo un momento soñado de su historia y es deber de esta dirigencia y de los hinchas mantener este rumbo. Las circunstancias son favorables para pegar este salto cualitativo y Central tendrá que aprovecharlas. Y tiene como hacerlo.

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