
El técnico de Rosario Central sigue en la búsqueda de un esquema ideal. Desarmar el doble pivot es el primer paso en ese sentido pero no determinante, ahora deberá decidir como quiere jugar y quienes serán los jugadores que harán.
Los números de Rosario Central en la temporada 2025 son muy buenos hasta el momento ya que perdió solamente dos partidos (Boca Juniors y Huracán), le marcaron apenas diez goles en veinticuatro encuentros (es el equipo que menos tantos recibió en el año), convirtió veintisiete goles y sigue puntero en la tabla general transcurrido un cuarto del Torneo Clausura pero más allá de estas cifras por demás contundentes en apariencia algo no marcha del todo bien. ¿O sí?
El Canalla alcanzó el pico de su rendimiento frente a Instituto de Córdoba y a San Lorenzo de Almagro pero a partir de allí se estancó en su juego comenzando a mostrar signos de debilidad en algunos aspectos en su funcionamiento. Si bien prácticamente no le convierten goles se ven unas pequeñas grietas en defensa que deben ser corregidas a la brevedad mientras que en ataque la falta de juego es alarmante.
Sández por izquierda se volvió permeable a los avances rivales con lo cual estos tienen una oportunidad que antes no tenían para visitar el área de Fatu, Franco Ibarra y Federico Navarro mostraron que jugando solos juegan mucho mejor que haciéndolo juntos mientras que en ofensiva quedó demostrado que el problema no era Enzo Copetti sino la falta de elaboración de jugadas de riesgo por parte de los players encargados de la creación.
Y allí es donde Holan debe encontrar una solución porque Ángel Di María, Ignacio Malcorra y Leandro Campaz parecen jugadores tirados en la cancha sin ningún tipo de órdenes para asociarse. A la hora de elaborar juego a Fideo lo dejan de lado de manera escalofriante. Angelito tiene tantas ganas de jugar y de triunfar con el club de cual es hincha que ni siquiera hace un gesto de de esos que hieren susceptibilidades para no generar suspicacias. Lo que se dice, se porta como un auténtico lord inglés.
Desarmar el doble pivot es el primer paso para recuperar la frescura perdida aunque no necesariamente vinculante. De nada servirá si el Canalla se convierte en un colador de mitad de cancha hacia atrás y sigue sin generar juego y oportunidades en territorio enemigo. Ahora Holan deberá elegir un sistema táctico adecuado con el cual la mayoría de sus hombres se sientan cómodos para que la idea se complete. Y esto incluye la posibilidad, aunque parezca contradictorio, de jugar con doble cinco pero con otros intérpretes. De momento es algo difícil de pueda suceder.
Una vez elegido el sistema tendrá que seleccionar a los jugadores que llevarán a cabo la idea contra viento y marea. La gran cantidad de cambios de protagonistas y de esquemas de juego deterioran la confianza de los players en los sistemas empleados, en sí mismos y en la autoridad del entrenador.
Ariel Holan está realizando un campañón pero sus conocimientos futbolísticos están siendo sometidos a un plebiscito por parte del pueblo auriazul. Llegó el momento de dejar de experimentar y profundizar sobre una idea. ¿Será suficiente para volver a ser el equipo que arrasaba con sus rivales hasta hace poco tiempo atrás?

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