El 14 de noviembre de 1926 Rosario Central inauguró su campo de juego con un épico encuentro ante su eterno rival, cotejo que se transformó en punto de nacimiento de la mística triunfal que caracteriza a la casi centenaria cancha auriazul.

El 14 de noviembre de 1926 Rosario Central inauguró su campo de juego con un épico encuentro ante su eterno rival, cotejo que se transformó en punto de nacimiento de la mística triunfal que caracteriza a la casi centenaria cancha auriazul.