Hay que ser más pillos…

La posible sanción que puede recibir Rosario Central por los festejos del clásico le recuerda una cosa a sus hinchas: todos juegan desde su lugar. El Canalla está en la mira de varios entes y por ello no debe llamar la atención para evitar ser castigado. Se viene la Libertadores y se deberán evitar situaciones como la sucedida ante Peñarol.

A alegria não tem fim, eso es exactamente lo que está viviendo el pueblo auriazul desde que regresó a primera. El calvario vivido entre el 2008 y el 2013 sólo es un recuerdo amargo para la mayoría de los hinchas ya que el estado de gracia en el cual viven es indescriptible, difícil de entender y muy envidiado por los simpatizantes del resto de los clubes argentinos. Hasta allí, todo bien.

Rosario Central está teniendo una era de dominio sin precedentes en el derby de la ciudad, a tal punto que puede afirmarse sin temor a hacer el ridículo que rompió el clásico y que no es su deber arreglarlo. Históricamente fue un partido parejo con una leve ventaja a favor del Canalla. La diferencia siempre rondaba los ocho partidos de distancia, a veces más, a veces menos. Todo eso dejó de existir desde el 2013 en adelante.

Deberá pasar mucho tiempo para que Newell’s pueda volver a achicar la diferencia a niveles tolerables ya que en trece años esa distancia a favor de Central pasó de ocho clásicos a veintidós y contando. Prácticamente la triplicó. Todo esto desató una serie de festejos inédita y casi desmedida con el pasar de los años. Donde los hinchas ven mucho folclore, los organismos de seguridad observan violencia.

Los hinchas de Central arrojaron muñecos con la camiseta de Newell’s en unas cuantas ocasiones y después llegaron las banderas alusivas donde en una de ellas quedó inmortalizado Keylor Navas. Ahora se superaron y usaron un tatuaje de Fideo para el trapo correspondiente además de arrojar más muñecos bebés y muñecas inflables al campo de juego.

El año pasado Central recibió una sanción por parte del Ministerio de Seguridad de Santa Fe. La misma consistió en no poder colgar banderas en la cancha ni usar instrumentos musicales. Ahora, dicho organismo busca implementar un castigo más duro para el Canalla. Acá no se trata sobre si los hinchas ven a las cargadas como folclore o violencia, sino como lo observan las autoridades.

El club ya tuvo una muy mala experiencia en el 2024 cuando participó en la Copa Libertadores ya que un descerebrado no tuvo mejor idea que tirarle un encendedor a Maxi Olivera, jugador de Peñarol. El Canalla recibió un duro castigo por parte de Conmebol ya que debió jugar un partido clave frente al Atlético Mineiro sin público y con la popular de Génova sin gente frente a Caracas FC.

Es imprescindible entender que a la Copa Libertadores la jugamos todos: jugadores, dirigentes, hinchas y periodistas. Esto quiere decir que cada uno desde su lugar tiene una cuota de responsabilidad para que todo salga bien. El rol del simpatizante es tratar de evitar situaciones que comprometan al club tal como pasó en 2024. La gente ya expresó su algarabía por ganar el clásico y todo debe quedar allí. No hay que darles pasto a las fieras decía Diego…

Central está siendo atacado y observado desde todos lados por gente muy poderosa a la cual no le gusta ni que Angelito juegue en el club de sus amores ni que la Acadé se haya convertido en una institución seria que trata de pelear en cada competencia que participa. Y es obvio que le caerán encima con cualquier cosa que hagan sus hinchas sin importar si es folclore o no.

El comunicado que sacó Rosario Central va en esa dirección. Festejar sí, pasarse de la raya no, porque es el club quien terminará pagando por conductas indebidas. Bienvenidas la pasión y el amor por la camiseta, pero con responsabilidad porque a Lali la jugamos entre todos.

Maxi Olivera es retirado del Gigante con el rostro ensangrentado luego de recibir por un encendedorazo por parte de un energúmeno disfrazado de hincha.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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