La idea de reemplazar a Ariel Holan significa subir un peldaño para poder afrontar un 2026 muy exigente. El círculo se cerrará con el armado grupal. Las características que deben tener los refuerzos que lleguen para que Central sea un equipo competitivo.
Rosario Central necesita mostrar otra cara luego de un 2025 agridulce ya que por un lado fue el mejor equipo de la temporada con título incluido, pero por otro no logró hacerse fuerte en los playoffs de todos los torneos que disputó. Ese fue su talón de Aquiles (este es el balance del semestre) ya que los players auriazules no mostraron la rebeldía necesaria para torcer el rumbo frente a Huracán por el Apertura y Estudiantes por el Clausura.
Todo ello derivó en la sorpresiva salida de Ariel Holan como entrenador de la Acadé y su reemplazo por Jorge Almirón. El ex técnico de Boca Juniors siempre estuvo bien considerado por la dirigencia canalla debido a su capacidad para manejar grupos, a su experiencia en instancias decisivas de torneos internacionales y su habilidad para tratar con figuras relevantes como Angelito.
Los encargados del fútbol (Gonzalo Belloso, Carolina Cristinziano y Federico Lussenhoff) querían un técnico que significara un salto de calidad respecto a Ariel Holan. Los requisitos de esa búsqueda eran claros siendo Almirón el elegido por sobre otros candidatos. Desde la teoría no está mal el planteo, pero aún le falta la otra parte: el armado grupal.
El Canalla tiene uno de los mejores planteles del fútbol argentino junto con River Plate, Boca Juniors, Racing y Estudiantes. Eso no está en duda ya que salvo algunas falencias menores Central tiene un equipo muy competitivo para el ámbito local, pero le está faltando una vuelta de rosca para hacerse fuerte en el plano internacional. Ahí se debe dar un salto de calidad.
Central necesita tener un equipo competitivo en la Copa Libertadores, un grupo de jugadores que esté dispuesto a llegar lo más lejos posible para que el club pueda embolsar una cantidad significativa de dinero en premios. Para ello necesita reforzarse a conciencia con un tipo particular de futbolistas: gente de experiencia que conozca como se debe jugar estos torneos para reducir el margen de error.
El equipo de Jorge Almirón tendrá un año cargado de competencia con muchísimas instancias de playoffs incluidas tanto en los torneos domésticos (Apertura, Clausura y Copa Argentina) como en la Copa Libertadores (eventualmente Sudamericana si termina tercero en su grupo). La final de la Supercopa Internacional será a un solo partido en cancha neutral.
Son demasiados títulos que estarán en juego como para no intentar ganar alguno. Allí hay que buscar una de las razones de la salida de Holan y del rearmado necesario que necesita el plantel para encarar un 2026 cargado de desafíos. Almirón deberá evaluar rápidamente que tipo de players necesita y cuales son los puestos a reforzar. Recordemos que el nuevo entrenador auriazul no se ata a un solo sistema de juego sino que es muy flexible en ese aspecto.
Esto no significa dejar de lado a jugadores históricos como Broun, Quintana y Malcorra (el club ya inició el proceso de renovación de sus respectivos contratos que vencen el 31 de diciembre) sino desprenderse de algunos futbolistas que no tuvieron el rendimiento esperado para darles cabida a quienes lleguen.
Será un gran acierto mantener el plantel actual con los ajustes necesarios para recibir a los nuevos integrantes del mismo. Central no deberá incorporar cantidad sino calidad para que muchos chicos que están en las inferiores puedan dar sus primeros pasos en primera. Si esta mezcla se muestra homogénea entonces Central sí habrá subido un escalón más en la búsqueda de la excelencia y la competitividad.

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