Rosario Central integrará el Grupo H de la Copa Libertadores junto a Independiente del Valle de Ecuador, Libertad de Paraguay y Universidad Central de Venezuela. El Canalla deberá tomar nota de la distancia a recorrer en los viajes y de la altura de Sangolqui.
El Canalla tuvo una necesaria y bienvenida dosis de fortuna durante el sorteo del torneo más prestigioso a nivel de clubes de Sudamérica. Tuvo que hacer concesiones, pero a cambio se erigió en el principal candidato para quedarse con el primer lugar del Grupo H. No deberá cruzarse ni con uruguayos, brasileños u otro equipo argentino en la fase regular ya que Argentinos Juniors quedó eliminado en el repechaje.
La fortuna en el armado de las zonas siempre es determinante para un equipo. En 2024, la suerte no le sonrió y cayó en uno de los grupos de la muerte junto a Atlético Mineiro, Peñarol y Caracas FC. La Acadé llegó a la última fecha con posibilidades de clasificar, pero debió definir con Peñarol en el Campeón del Siglo en clara desventaja desde todo punto de vista.
Central no sólo deberá ocuparse de jugar al fútbol sino también tendrá que tener en cuenta dos detalles determinantes: la distancia a recorrer y la altura de la ciudad de Quito, donde hace de local el conjunto ecuatoriano. El Canalla en lo estrictamente futbolístico no debería tener demasiados problemas para acceder a los octavos de final, pero deberá contrarrestar estas dos desventajas y no subestimar a sus rivales.
La Acadé deberá transitar veinte mil kilómetros por los cielos de Sudamérica y de América Central para poder disputar sus tres partidos en condición de visitante, lo cual supone un desgaste importante para el físico de sus futbolistas.
Serán dos viajes largos (Quito y Caracas) con el agravante de que no podrá llegar directamente a la capital venezolana debido a que los aviones que hayan despegado desde nuestro país o que tengan matrícula argentina no pueden aterrizar en suelo caribeño. En 2024, el Canalla debió ir a Panamá, cambiar de avión y volar a Caracas por medio de un charter. Fueron tres mil kilómetros extras que debió hacer Central.
La altitud de Quito será otro obstáculo a salvar. La capital de Ecuador se encuentra a 2.850 metros sobre el nivel del mar, lo que transforma al estadio Banco Guayaquil en una trampa mortal para quienes lo visiten. Para darse una idea, el cuerpo humano comienza a sentir el efecto de la altura a partir de los 2.000 metros.
Esto se traduce en falta oxígeno debido a una menor presión atmosférica que en el llano. También se modifica la forma en la cual los jugadores toman decisiones, por ello cuando se hacen tests en la altura se busca que el deportista venza su miedo de jugar en la misma. Los síntomas son mareos, vómitos, dolor de cabeza y falta de apetito.
La buena noticia para Central es que recién deberá ir a jugar a la altura de Quito en la última fecha cuando, de no mediar inconvenientes, esté todo definido. Así será el fixture del Canalla:
- fecha 1: Independiente del Valle – Gigante de Arroyito
- fecha 2 : Libertad – Asunción del Paraguay
- fecha 3: Universidad Central – Caracas
- fecha 4: Libertad – Gigante de Arroyito
- fecha 5: Universidad Central – Gigante de Arroyito
- fecha 6: Independiente del Valle – Quito
Central no sólo tuvo un buen sorteo sino también un fixture favorable ya que le permitirá jugar el partido más complicado de su zona en el último turno con la posibilidad de tener todo definido a su favor. Hasta los grandes equipos necesitan una dosis de suerte para lograr sus objetivos.
Futbolísticamente el Canalla está un peldaño por arriba de sus rivales, pero no podrá descuidarse ya que aquí también entra en juego la motivación que puedan tener sus rivales. El sorteo y el fixture le fueron ampliamente favorables, ahora tiene que demostrarlo en la cancha.
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