Ganó en el momento justo, pero su juego sigue en deuda

Rosario Central superó 2-1 a Gimnasia en La Plata. Pésimo primer tiempo auriazul con mal planteo incluido. Mejoró luego del empate. A pensar en el clásico.

Jorge Almirón no se guardó casi nada en La Plata pensando en el clásico y la jugada (muy riesgosa, por cierto) le salió más que bien, al menos desde el resultado ya que llegar al partido que paraliza la región con otra derrota a cuestas hubiese disparado la usina de rumores a niveles insoportables. Lo que más necesita el Canalla en estos momentos es calma.

Los vaivenes en el juego auriazul y la poca cantidad de puntos obtenidos hasta el momento obligaron al técnico canalla a mandar a casi todos los titulares a la cancha tal como debió hacerlo por las mismas razones ante Sportivo Belgrano hace un par de semanas atrás. Central se metió solito en estas situaciones…

Este partido frente al Lobo se asemejó demasiado a un examen casi definitivo para el adiestrador por parte de los hinchas auriazules, cuyos cuestionamientos se escuchan cada vez más fuertes en Arroyito. En este contexto, Central no debía ni podía perder y menos en la antesala del clásico.

Y eso hizo, jugando mal durante casi sesenta minutos, pero marcando diferencias luego del empate por medio de Enzo Giménez tras una contra letal donde pasó casi de un 0-2 inapelable y condenatorio a la tan ansiada igualdad por la cual no había hecho demasiados méritos hasta ese momento en apenas diecisiete segundos.

El gran pecado de Gimnasia fue no ser contundente a la hora de definir mientras que Central sí lo fue en el último tercio del doparti. El Lobo arrancó con todo y se lo llevó puesto a Central desde el inicio. El tempranero gol de Ignacio Fernández tras un doble error de Ávila (quedó enganchado y habilitó a los rivales) y Ledesma (dio el rebote hacia adelante en lugar de sacar la pelota hacia un costado) le facilitó las cosas enormente.

Central no podía hacer pie en la mitad de la cancha con Navarro y Pizarro ya que perdieron todos los duelos y no pararon a nadie, dejando desprotegidos a Ovando y al Gato. El Tripero iba de visita al área de Conan cada vez que se le ocurría. Incluso Coronel y Soto no ofrecían ningún tipo de garantía. El mediocampo y la defensa de la Acadé era un colador por el cual pasaban los jugadores mens sana permanentemente.

Fideo se tiró muy atrás para jugar de lanzador mientras que Copetti le ponía voluntad a sus movimientos, pero sólo lograba chocarse con los zagueros rivales. Di María buscó con este movimiento escaparse del cerrojo escalonado que había ideado Fernando Zaniratto para contenerlo con Augusto Max, Ignacio Miramón y Nicolás Barros Schelotto y su figura se diluyó con el correr del partido.

La secuencia del empate auriazul fue digna de una montaña rusa: corner de Barros Schelotto, Conan la desvía levemente y la pelota da en el palo, la toma Julián Fernandez que se la pasa a Fideo, este con una finta le devuelve la bocha al número 18, quien avanza unos metros y se la cruza a Enzo Giménez para que defina de primera ante un sorprendido Insfrán. Fueron diecisiete segundos entre una acción y otra.

A partir de allí, mejoró Central mientras que el Lobo quedó noqueado. No sorprendió el gol del Gato Ávila, pero después Almirón hizo un cambio desconcertante cuando aún había un trecho importante por jugar. El Canalla elige retroceder voluntariamente en casi todos los partidos y este no fue la excepción. Hacer esto es darle chances al rival para que lo empate o lo gane.

Enzo Copetti es un jugador un tanto resistido por muchos hinchas auriazules, pero es muy importante en cuestiones tácticas. Sacarlo para que entre Luca Raffin era cederle el control de la pelota y el terreno al Lobo además de que sus centrales se adelantarían sin mayor oposición ya que Jaminton Campaz es un muy buen extremo, pero no es centrodelantero.

Sucedió lo lógico, Gimnasia se fue con todo en busca de la igualdad, pero Ledesma (la figura de la cancha) tuvo una atajada magistral y los tres puntos viajaron hasta Arroyito. Ahora se viene el clásico, un partido que puede devolverle a este Central la regularidad perdida. El ciclo de Almirón necesita traerse un buen resultado del parque Independencia.

El Gato Ávila celebra su gol. El Canalla llega al clásico con el ánimo por las nubes.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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