2001, el año en que casi toca el cielo con las manos

Rosario Central tuvo una impensada actuación en la Copa Libertadores de ese año llegando a semifinales. El equipo de Edgardo Bauza fue protagonista de una de las remontadas más épocas de la historia del torneo. Cayó ante el fabuloso Cruz Azul de Francisco Palencia.

El Canalla volvía a participar de la prestigiosa competencia a nivel de clubes sudamericana. El objetivo era superar la fase de grupos y de ahí en más ver como se presentaban los playoffs. No había demasiadas expectativas por parte de los hinchas más allá del lógico apoyo al plantel.

Edgardo Bauza había armado un buen equipo cuya gran figura era Juan Antonio Pizzi, temible goleador surgido de las inferiores auriazules y con pasado en el Barcelona, la selección de España y River Plate. Otros jugadores importantes eran Ezequiel González y el uruguayo Líber Vespa. El resto eran prácticamente juveniles.

El Patón había liderado la transición entre el retiro del legendario Omar Arnaldo Palma y la ida del Polillita Da Silva y la aparición de un grupo de jóvenes con los cuales había logrado el subcampeonato del Apertura 99 por detrás de River. El Canalla terminó a una sola unidad del Millo ya que consiguió 43 puntos, un registro de equipo campeón en torneos cortos. Lamentablemente no pudo ser.

En aquellos años, Central estaba pensando más en como lograr un nuevo título doméstico (el último había sido en 1987) que en tener una participación destacada en Lali. Para peor, el sorteo no lo había ayudado demasiado ya que le tocaron como rivales del grupo 1 Vélez Sarsfield, Junior de Barranquilla y Universitario de Perú. Todos difíciles y con aspiraciones.

La Acadé arrancó mal en la fase de grupos ya que perdió 3-1 en el debut ante el equipo colombiano en la ciudad caribeña. Central se despertó a partir de allí y metió cuatro triunfos y un empate que le permitieron clasificar primero en la zona. Ganó sus tres partidos en el Gigante de Arroyito (algo clave para avanzar en este tipo de competición), empató en Perú con la U y eliminó al Fortín al superarlo 2-0 en Liniers. El pase a octavos estaba asegurado.

Cobreloa era la siguiente estación. El equipo chileno había finalizado segundo en el grupo 8 por detrás del campeón Boca Juniors y se convertía en el rival del Canalla. El primer partido se jugó en Calama (ciudad ubicada en el desierto de Atacama) a 2.260 metros sobre el nivel del mar.

Central jugó un buen partido y ganó 3-2 con un golazo maradoneano del Equi González sobre el final del encuentro. Gabriel Loeschbor y Maximiliano Cuberas hicieron los otros goles centralistas. La revancha fue en el Gigante donde empataron 1-1. Luciano De Bruno fue el autor del tanto centralista. Camino despejado a cuartos…

El poderoso América de Cali era el siguiente rival con el agravante de que la serie se definía en Colombia y no en Arroyito. El primer partido le costó al Canalla, pero lo terminó ganando 1-0 con un golazo de Juan Antonio Pizzi. Pizzigol jugó una Copa Libertadores demencial, en más de un momento él solo sostuvo al equipo. El centrodelantero que se perdió la selección argentina por no convocarlo…

La revancha quedó grabada en la retina de unos y otros por la misma causa ya que nadie esperaba todo lo que sucedió en el estadio Pascual Guerrero. Sorpresa e incredulidad a granel en ambas parcialidades. El conjunto local ganaba 2-0 a falta de cinco minutos y le estaba haciendo precio a la Acadé. Nadie dudaba de que los colombianos pasarían a semifinales, pero el destino es muy caprichoso a veces…

Central perdía 3-0 a los veintitrés minutos del segundo tiempo. Partido recontra liquidado diría el inmenso Walter Nelson. A partir de allí todo fue un sufrimiento para el Canalla que encima se quedó con diez hombres por expulsión del Torpedo Arias. Incluso le anularon otro gol a los colombianos que no se cansaron de sobrar el partido y cancherearlo.

Juan Antonio Pizzi tenía otros planes, no se iba a entregar tan fácil pese al resultado lapidario en contra. El delantero metió dos goles en los últimos cinco minutos del partido y mandó la serie a los penales, donde un inspiradísimo Laureano Tombolini se vistió de héroe y condujo a Central a las semifinales.

El arquero auriazul contuvo cuatro remates mientras miraba desesperado como sus compañeros iban desperdiciando cada una de las oportunidades que tenían ante sí. Central pateaba en segundo orden y por eso tenía ventaja para definir el pleito.

El poderoso Cruz Azul era el penúltimo obstáculo que tenía Central por delante para llevarse la Copa por primera vez en su historia, pero no pudo ser. Los mexicanos tenían un gran equipo y pudieron sostener la ventaja conseguida en el estadio Azteca.

El empate 3-3 en Arroyito le puso punto final a ese primer proceso liderado por Edgardo Bauza. El Patón volvería a dirigir a su amado Rosario Central dieciocho años más tarde y conseguiría el título que se le había negado anteriormente.

Rosario Central no pudo con el Cruz Azul y quedó eliminado en semifinales como en 1975.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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