
El entrenador auriazul se tomó su tiempo para buscar el sistema y los hombres adecuados para jugar con Angelito Di María. Tendrá que seguir explorando el camino elegido para mejorar el rendimiento individual y colectivo del equipo.
El cuerpo técnico de Rosario Central y el plantel tienen como objetivo ir mejorando gradualmente el rendimiento del equipo para llegar en buenas condiciones a los playoffs y evitar lo sucedido en el Torneo Apertura cuando la Acadé llegó al pico de su rendimiento ante Instituto y San Lorenzo comenzando a declinar en su funcionamiento inmediatamente después del partido contra El Ciclón para terminar siendo eliminado por Huracán. Ese traspié es una espina que les quedó atragantada a todos por lo cual buscarán revancha en este campeonato.
Debido al modo calmo en que se decidió encarar este torneo y al gran colchón de puntos que tiene Central en la tabla anual es que la búsqueda de la formación ideal y del sistema táctico se hizo de manera pausada y casi relajada para poder encajar correctamente todas las piezas del rompecabezas. Llevó su tiempo (seis partidos) pero ante Newell’s Old Boys finalmente apareció el equipo astuto que había sido en gran parte del campeonato anterior. Desde el juego faltan afianzar algunos conceptos, pero este clásico tuvo todo para transformarse en la plataforma de despegue emocional que necesitaba el plantel.
Holan probó diferentes sistemas y variantes a lo largo de estos seis encuentros disputados y en cada uno de ellos fue decantando su idea. Jugó 4-2-3-1 y 4-3-3, ante Atlético Tucumán hizo retroceder por primera vez a Nacho Malcorra para jugar al lado del volante central, probó en dos encuentros diferentes a Tomás O’Connor como titular sin conseguir los resultados esperados, le devolvió efímeramente la titularidad a Facundo Mallo ante el Decano pero el rendimiento mostrado por Juan Cruz Komar a lo largo del torneo hizo que lo considere por encima del uruguayo en este momento, jugó con un solo delantero hasta que se convenció que debía hacerlo con dos, probó con Giovanni Cantizano (una gran promesa que juega con una desfachatez absoluta) y tuvo que decidir quien era el lateral derecho entre Emanuel Coronel y Enzo Giménez.
Todas esas pruebas sirvieron para que Holan arme el equipo con algunas correcciones: se decidió por un 4-4-2 clásico con Ignacio Malcorra jugando al lado de Franco Ibarra aunque con distintas funciones, Coronel le ganó la pulseada a Enzo Giménez por derecha, Komar se quedó debido a la regularidad que mostró, Cachete se impuso sobre Federico Navarro por el puesto de volante central y Enzo Copetti pasó a ser el compañero de aventuras de Alejo Véliz en ofensiva. Con las modificaciones realizadas por el entrenador ahora debe profundizarse el sistema elegido.
La elección de los jugadores adecuados fue de la mano junto con la búsqueda del sistema elegido para que Angelito se sienta cómodo dentro del equipo. Jugar con Malcorra retrasado sirvió para que Nacho tenga más panorama en el inicio de la jugada y para que Di María se cierre un poco hacia el medio como un interior y así tener más contacto con la pelota mientras Emanuel Coronel tiene un callejón por la banda derecha para trepar sin chocarse con Ángel. En el segundo tiempo ante la Lepra se pudo ver claramente este movimiento.
El talón de Aquiles de este sistema es la posición de Jaminton Campaz ya que en su rol de volante izquierdo debe cubrir la banda y retroceder para que no le hagan el dos-uno a Gusa Sández. El colombiano es tremendamente técnico para jugar al fútbol pero tácticamente es desordenado y no siempre cumple con los pedidos del entrenador. Holan deberá ratificarle la confianza al Bicho o directamente mandarlo al banco por unos partidos para que tenga lugar Giovanni Cantizano en el once titular.
Central aún tiene que jugar diez partidos por la fase de grupos del Torneo Clausura que le servirán al Profesor para ir puliendo la idea que le permita llegar al pico de rendimiento en los playoffs. Tanto él como el plantel quieren revancha por lo sucedido en el Torneo Apertura y junto a este deseo colectivo de desquite está el sueño de Angelito. Fideo ya cumplió el anhelo de ganarle a Newell’s un clásico y de hacer un gol en ese partido, pero ahora tiene otro más…

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