
El legendario ministro de prensa de la OCAL nos recibió en su casa para charlar sobre la OCAL, el pasado, el presente y el futuro de Central.
La reunión estaba pactada alas 18:30 en su casa, pero este escriba llegó tarde como siempre. Afuera me esperaba el queridísimo Germán Alarcón para entrar al palier y subir en un ascensor de dimensiones contenidas hasta el departamento del Colo, figura emblemática de la cultura canalla.
Me sentí un chico en un parque de diversiones con sus anécdotas (las historias de los dos loros se publican el lunes 1 de septiembre debido a que rabarcan todo el espacio de de una nota normal) y los souvenires que cuida celosamente y con una pasión desmesurada. Como habrá sido de grande la distracción que me olvidé de sacarle fotos para ilustrar la publicación y tuve que manguearle unas Imágenes de archivo.

Las anécdotas del Colo
«Fui por primera vez en mi vida a la cancha de Central con un amigo de mi viejo en 1949 pero soy Canalla por mi mamá y una hermana de ella que vivió con nosotros. Mi viejo era de Newell’s pero no lo exteriorizaba, decía que era de Tiro Federal. Se deschavó en el clásico que se vendió Bertoldi y mi mamá y mi tía casi le tiran por la cabeza los buñuelos que habían hecho.»
«En la OCAL siempre recomendamos cuidarse de los tíos porque son una influencia para elegir el club de los sobrinos. Los hermanos de mamá estaban repartidos entre Central y Newell’s. Mis tíos canallas eran divertidos y buena onda, en cambio lo se de Newell’s eran diferentes, se mostraban serios y no sonreían nunca…»
«Cuando la OCAL aparece le da forma a un sentimiento del hincha, por eso era Organización Canalla Anti Lepra. Yo me sumé en el año 1981 cuando un compañero de trabajo que pertenecía a la OCAL consultó y me hizo una pregunta: ¿preferís a Central campeón o a Newell’s en la B? Yo les dije que a Central ya lo había visto campeón y que optaba por ver a la Lepra descender.»
«Después de eso me junté con Ferrari del Sel, el Gran Lama y el filósofo Jorge en la casa del doctor Cresta alrededor de una mesa con una picada y cerveza. Me ametrallaron con un interrogatorio intensivo, pero el momento clave fue en la última pregunta: ¿qué hizo usted el 5 de julio de 1969? Tuve que rebobinar para recordar pero me ayudó que mi abuela estaba muy enferma en esa fecha. Jugaba Newell’s con Unión y ganaba 2-0, pero el Tatengue lo dio vuelta y la Lepra no clasificó al Torneo Nacional pese a que nos habían eliminado en la instancia anterior.»
«Newell’s siempre nos miró peyorativamente. Los caballeros del parque iban vestidos de gala y nosotros éramos obreros. El sentimiento antilepra se debía al trasfondo social de la época. El gran cambio ocurre en la década del 40 más allá de que nos guste o no la estratificación social que hizo el peronismo. El Torito Aguirre es el estereotipo del hincha de Central, somos distintos a ellos. En la OCAL tratamos de seguir los lineamientos de las encíclicas Odium Inutilis y Destinun Magnum, que dice que dejemos de pelotudear con la pica casera de acá y vayamos por nuestro destino de grandeza.»
«La gran apertura del festejo de la palomita de Poy fue en 1993. Metimos 170 personas en Provincial. Todos los periodistas de la ciudad hinchas de Central posaron con la con la remera salvo Alberto Lotuf. En 1997 se nos fue de las manos el evento y vinieron 1.700 hinchas.»
«El periodismo de Buenos Aires creía que el Negro Fontanarrosa era parte de la OCAL pero la realidad es que nos ayudó con algunos diseños y nada más, el primer logo que tuvimos fue hecho por él. Fue un gran amigo mío, nos sentábamos juntos en la cancha. El gran despliegue que tuvo la OCAL se lo debemos a él y al cuento 19 de diciembre.»

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