El inodoro en el baño y la heladera en la cocina

Rosario Central cayó 2-1 ante Gimnasia como local. Fue de mayor a menor. Preocupante rendimiento de cara al clásico. La titularidad de Ledesma, en el ojo de la tormenta. Falta un conductor. Almirón debe elegir un esquema que contemple a Rodríguez y que ordene a los jugadores.

La Acadé decepcionó una vez más a sus hinchas ante un rival notablemente inferior en los papeles, pero que supo aprovechar cada uno de los regalitos que le hicieron los jugadores auriazules. Central tenía que ganar para seguir prendido bien arriba y llegar con el ánimo por las nubes al clásico. Nada de eso sucedió y los hinchas mostraron su disconformidad al final del encuentro mediante una silbatina persistente.

César Luis Menotti, el padre del fútbol moderno en nuestro país tenía una frase antológica para describir algunas soluciones que mostraban los entrenadores. La misma estaba basada en tener un cierto orden a la hora de conformar un equipo:

«El inodoro va en el baño y la heladera en la cocina»

El Flaco al momento de enterarse de que Alfio Basile reemplazaba a Bilardo en la selección en 1991

Jorge Almirón se decantó por utilizar el 4-2-3-1 ante el Lobo en lugar del más agresivo 4-3-3 (o 4-3-1-2 si se mira de manera meticulosa) que le permitió remontar una desventaja de dos goles ante la T en la fecha anterior.

El esquema que usó en el Gigante de Arroyito limita seriamente las posibilidades de Gio Cantizano ya que este tiene que correrse al medio para no chocarse con Fideo o directamente queda ocupando el mismo espacio que Angelito y se terminan encimando con una pérdida notable de rendimiento por parte del juvenil y con un Di María frustrado porque las cosas no salen.

Este sistema obliga a poner a Vicente Pizarro de doble cinco en lugar de sacarlo del equipo para que entren Alan Rodríguez o Pol Fernández para poder armar juego desde atrás liberando de esa función al número 11. El chileno rinde un poco más como interno que jugando al lado de Ibarra en el centro del campo, pero la realidad indica que está mostrando un nivel paupérrimo.

A esta altura, la titularidad de Jeremías Ledesma parece más un capricho del entrenador que una decisión tomada en base al rendimiento mostrado por Conan desde su regreso al club. Axel Werner transmitió tranquilidad a la defensa en el partido con Barracas además de darle orden. Conan no hace ninguna de las dos cosas con el agravante de que cada tiro que va al arco termina en gol del rival. Toda del técnico.

Marco Ruben con cuarenta años encima dejó en evidencia a todos los centrodelanteros auriazules cuando picó al espacio vacío y definió por arriba de Insfrán. Pese a que el gol fue anulado, fue el primer mano a mano con el arquero rival en los últimos diez partidos. Eso habla mal de los planteos que los players deben llevar a cabo todos los fines de semana…

Central no encontraba los caminos ya que no tenía un jugador que conduzca y piense con claridad (lo repito hasta el hartazgo, la función de Angelito no es crear juego sino desequilibrar y asistir a sus compañeros). El gol en contra de Ledesma enrareció el clima del Gigante a una semana del clásico. A partir de allí, la Acadé sólo fue un cúmulo de voluntades que avanzaban por inercia, pero que no lograban desnivelar.

En ese contexto, el golazo de Jaminton Campaz fue de otro partido ya que llegó en el momento en el cual Central peor estaba jugando sin tener ningún tipo de esperanzas en el horizonte. Con el empate, en lugar de tomar ciertos recaudos para no quedar tan expuesto atrás, siguió arriesgando de manera innecesaria en el fondo.

Facundo Mallo tiene la suficiente experiencia para decidir cuándo salir jugando o tirar un pelotazo hacia adelante. La jugada que terminó costándole la derrota al Canalla es la misma que hizo frente a Independiente Rivadavia en Mendoza en el Torneo Apertura. Dos partidos diferentes, mismo error. El uruguayo nunca más volvió a ser el zaguero impecable que fue hasta su lesión el año pasado en el clásico.

Central terminó perdiendo un partido sumamente accesible (Gimnasia venía de perder el clásico con Estudiantes 4-0 y de caer con el Lobo mendocino) en el cual le faltó juego, careció de astucia y fue peligrosamente inocente, un combo que puede ser letal en el clásico. La Acadé sacó un solo punto de los últimos seis ante dos rivales ganables. Si quiere pelear en serio por un título, deberá dar un salto de calidad que hasta el momento brilla por su ausencia.

Franco Ibarra está jugando dos escalones por encima de sus compañeros.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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