Rosario Central venció 1-0 a Libertad con gol de Ignacio Ovando en un partido de trámite trabado y parejo. El Gumarelo fue un rival más duro de lo esperado. Morínigo le atajó un penal a Di María. Quedó al borde de la clasificación.
La Acadé debió esforzarse duramente para conseguir un triunfo ante un rival que había dejado una pálida imagen en el primer choque jugado en abril de este año en Asunción. Poco tienen que ver ambos equipos de Libertad, uno dirigido por Francisco Arce y y otro por Juan Samudio, más allá de la similitud de nombres entre ambos compromisos.
Evidentemente al plantel del club asunceno le cayó bien la llegada de Samudio en reemplazo del Chiqui y eso se vio reflejado en el trámite del encuentro. Libertad salió a achicarle espacios a un sorprendido Central para que Di María y Campaz no jueguen cómodos al igual que Alejo Véliz. Todos los movimientos de la Acadé fueron ampulosos, lentos y previsibles.
Los volantes paraguayos presionaron siempre sobre la salida auriazul a cargo de Pol Fernández y del Vicho Pizarro. El resultado fue que Central perdía la pelota rápido salvo en contadas ocasiones. Cuando los jugadores auriazules lograban romper esa presión, el Canalla llegaba con cierta facilidad a las inmediaciones del área de Morínigo, pero no tenía puntería en los metros finales.
Primero se salvó Lakdé cuando a Ledesma se le escapó un tiro que rebotó en el travesaño, después fue el turno de Véliz y Campaz y cuando todo hacía presumir que no pasaría nada más en la primera etapa llegó el penal que Wilton Sampaio sancionó VAR mediante. El defensor del Gumarelo tomó levemente a Véliz desde arriba en una infracción que les hizo difícil de ver al árbitro y al juez de línea.
Rodrigo Morínigo no sólo le atajó el penal a Fideo (fue un remate muy anunciado) sino que en el rebote le achica el arco y le vuelve a tapar el remate. Una doble atajada que desmoralizaría a cualquier rival. Era lo peor que podía pasar le a Central: irse al descanso luego de una acción determinante de la cual no pudo sacar provecho.
Jaminton Campaz le dejó su lugar en el entretiempo a Enzo Copetti producto de una molestia por la cual el cuerpo técnico decidió preservarlo pensando en el duelo ante Independiente por los octavos de final del Torneo Apertura. A partir de ese momento Central perdió velocidad, pero ganó potencia en ataque mostrando una leve mejora.
El partido se definió con la arremetida de Ignacio Ovando luego de un corner ejecutado por Angelito. Libertad estaba preparado para entorpecer los movimientos auriazules y no para salir a revertir un resultado adverso.
Lo positivo es que Lakdé sumó en un contexto complicado debido a la resistencia del rival. Supo reinventarse después del penal malogrado por Fideo y suplió la falta de juego con actitud. No es poco teniendo en cuenta que lo importante en Copa Libertadores es ganar y no tanto el juego que se pueda mostrar.
El Central de Almirón está haciendo una gran campaña en ambas competencias, sólo perdió un partido de los últimos diez que jugó (contra Huracán con un equipo de suplentes). Está primero en su grupo y en los playoffs del Apertura. Vino para mantener al plantel motivado y que no vuelva a suceder lo del 2024. Y lo está logrando con creces.
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