Rosario Central le ganó 2-1 a Estudiantes en Río Cuarto con goles de Copetti y Julián Fernández. Clasificó a los playoffs. Pésimo partido en defensa. Almirón deberá revisar la titularidad de Ledesma. Tercer gol de Copetti en cuatro partidos.
El desempeño de este equipo de Jorge Almirón tira por la borda cualquier análisis previo que se pueda hacer. Ante un rival notoriamente inferior, se dejó llevar por delante durante un buen tramo del partido. Estamos hablando de un plantel que no tiene ni una pizca de jerarquía, pero que en base a actitud le hizo pasar una mala noche al Canalla en defensa.
Parecía que la resolución del partido venía fácil ya cuando Enzo Copetti abrió el marcador a los cinco minutos del partido con un soberbio cabezazo, los riocuartenses parecían moralmente vencidos. El fútbol entrega muchas veces espejismos o una realidad alterada y está vez no fue la excepción.
La Acadé insistió hasta los veinte minutos del primer tiempo y luego, inexplicablemente, bajó una marcha. Retrocedió y le dejó la pelota y el campo a los cordobeses, algo muy parecido a lo que hizo en el segundo tiempo ante Aldosivi. ¿Sobró el partido Central o simplemente quiso cuidar energías?
Dio la impresión de haber sido una mezcla de ambas cosas. Y si Estudiantes no lo empató fue porque Javier Ferreira desperdició tres chances clarísimas de gol que contra un rival mínimamente preparado, Ledesma la va a buscar dentro del arco. Además de todas las que tuvo a lo largo del encuentro, claro.
Si Aldosivi tiene un plantel malo para jugar en primera, la plantilla del Celeste es directamente paupérrima siendo buenos con ellos. Son ventajas que un equipo que pretende pelear por todo no puede dar. Central debería haber demostrado porqué está tres escalones por encima de los riocuartenses, pero en pocos momentos pudo marcar esa diferencia en el juego.
Central crea muchas situaciones de gol por partido, pero convierte pocas mientras que en defensa comete errores infantiles en todos los encuentros que en más de una ocasión le cuestan puntos. El equipo está bien desde los resultados, pero genera dudas desde el rendimiento.
La entrada de Di María por Duarte en el primer tiempo alteró todos los planes de Almirón ya que Fideo debió jugar una hora y no un puñado de minutos para tomar ritmo con el riesgo de sufrir algún patadón rival que lo saque de la cancha justo cuando Central debe jugar en Venezuela por la Copa Libertadores.
Su aporte fue importante, aunque sin destacarse como en otros momentos. Lo importante era ir sumando minutos luego de la lesión sufrida ante Banfield. Central lo necesita pleno y entero para poder afrontar lo que queda del primer semestre.
En el segundo tiempo hubo un momento donde Central atacó con cierta insistencia e intensidad. Allí vino el gol de Julián Fernández (la gran figura del encuentro) luego de hacer una pared maravillosa con Angelito y recibir una asistencia deliciosa de Fideo para definir. En teoría, partido liquidado…
Un par de minutos más tarde hay un tiro libre para el local sobre el costado izquierdeo del área grande. Todo indicaba que Valiente iba a meter el centro para la cabeza de Antoni o Ferreira. Ledesma también lo creyó y sólo puso a Campaz en la barrera (1,65 metro de altura) y a Véliz cerca del primer palo. El volante vio el regalo de Conan y le gó con rosca al arco metiendo un gol inolvidable para él.
Mauro le podrá contar a sus nietos que hizo un gol maradoneano ante uno de los clubes más importantes de la Argentina y con la presencia de un campeón del mundo vigente dentro de la cancha. Hablemos de orgullo…
La titularidad de Jeremías es difícil de sostener ya que viene un rendimiento muy desparejo. Tal vez llegó el momento para que Jorge Almirón le dé pista a Fatu. Son varios errores los que cometió y algunos de ellos son muy marcados. Para poder pelear por un título se necesita un arquero en el cual sus compañeros puedan confiar.
Cuando mejor estaba jugando Estudiantes llegó el quiebre del partido. Tremendo patadón de Antonini sobre Fideo que en un primer momento, Herrera ignoró, el VAR lo convocó amablemente para que vea la repetición y al juez no le quedó otra que mandarlo a las duchas por intento de homicidio.
Fue tan malo el arbitraje de Herrera (¡es increíble que vaya a dirigir un mundial! Lo insólito es que lo acompañarán Yael Falcón Pérez y Facundo Tello) que se podría escribir una nota sobre el mismo. El gol de Julián fue anulado por el juez de línea, pero el VAR lo convalidó porque el número 18 picó un metro y medio habilitado.
Luego llegó la acción de Antonini y por último el planchazo de Maffini sobre Ibarra que también debió corregir Fernando Espinoza en el VAR. Fueron dos jugadas de tarjeta roja que el juez no vio. Herrera no le mostró amarillas al local en el primer tiempo y dejó que pegase en demasía. En más de una ocasión, Estudiantes apeló al juego brusco sin tener que pagar consecuencias por ello.
Central ganó y se metió en los playoffs. El primer objetivo ya está cumplido y sabe perfectamente que comienza otro torneo, está a sólo cuatro partidos de gritar campeón. Al Canalla le esperan treinta días a pura competencia y emoción, todo está al alcance de su mano. Solamente depende de sí mismo.
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