Rosario Central venció a Tigre 1-0 con gol de Di María en Victoria luego de diecisiete años. El Canalla jugó mejor en el complemento desperdiciando varias chances de convertir. Buen partido de Ledesma y Copetti.
No era una misión fácil la que tenía la Acadé en Victoria ya que Tigre se había convertido en un rival durísimo desde el 2009, fecha del último triunfo auriazul en el José Dellagiovanna, en adelante. Para darse una idea sobre lo difícil que es el Matador para el Canalla, Central no le ganaba desde el Campeonato 16/17.
Con todos estos antecedentes y una realidad muy distinta en la actualidad, el equipo de Jorge Almirón viajó hasta la zona norte del conurbano bonaerense para jugar su propio partido ya que venía de tres encuentros sin victorias con dos empates ante el rival de toda la vida Talleres y de una derrota ante el sorprendente Gimnasia y Esgrima La Plata.
El resultado del clásico cortó una racha de seis triunfos consecutivos para Central, pero lo que más molestó a los hinchas auriazules es la forma en que Newell’s llegó a la igualdad. La Lepra convirtió su gol porque aprovechó los errores en cadena que cometió la Acadé sobre el final del encuentro. Había que levantarse rápido de semejante golpe al mentón.
El primer tiempo fue muy parejo donde Central se paró con Fideo de enganche y Alan Rodríguez como un falso extremo. Los movimientos del uruguayo fueron más parecidos a los del viejo y querido ocho que al de un jugador que debe desborda por los costados.
Jáminton Campaz insinuaba más de lo que concretaba mientras que Enzo Copetti se fajaba con los centrales y los sacaba de su posición además de pivotear y de bajar y aguantar varias pelotas para jugar con sus compañeros. Franco Ibarra no terminaba de encontrar la posición y Emanuel Coronel sufría con Santi López.
Aquí hay que hacer un párrafo aparte para Jeremías Ledesma, quien fue fundamental para que Central no se vaya al vestuario perdiendo. Conan sacó una perlita en la línea a puro reflejo, pero también se mostró más seguro que en otras ocasiones. El arquero mejoró notoriamente su rendimiento, aunque es muy temprano para decir que recuperó su nivel. Cumplió y punto.
Ignacio Ovando y Gastón Ávila tuvieron la dura tarea de marcar a dos jugadores muy difíciles como Ignacio Russo y Mauro Méndez. En líneas generales cumplieron ya que no cometieron errores graves y los controlaron de cerca.
En el complemento, Central fue astuto ya que retrocedió sutilmente en el campo de juego para explotar los espacios que Tigre comenzó a dejar atrás. El Canalla vio esas grietas defensivas y comenzó a msrtillar sobre ellas para sacar ventajas.
Allí fueron fundamentales los movimientos de Copetti ya que fue achicar y a molestar cuando la jugada lo pedía, retrocedía cuando era necesario, pivoteaba en el momento en que tenía que hacerlo y tiraba diagonales a espaldas de sus marcadores. Literalmente volvió locos a Barrionuevo y Villalba. Y así vino el único gol del partido.
Enzo pica a espaldas de los zagueros centrales con Zenobio encima, como está incómodo para darse vuelta y definir le pasa la pelota a Campaz, el Bicho es agarrado de su hombro por Moreno (lo toma afuera y lo suelta dentro del área, penalazo) y Merlis deja seguir hasta que lo llama el VAR. Angelito le cruza la pelota a Zenobio y a partir de allí los problemas pasan a ser del local.
El Canalla sigue tratando de explotar los espacios que Tigre deja atrás con los mismos argumentos que tenía en el comienzo del complemento. Alan Rodríguez erra un gol imposible después de una gran habilitación de Copetti, más tarde llega el turno de Cantizano, pero Central no podía estirar la ventaja. Encima Tigre se erró dos goles hechos con Ledesma fuera de acción.
Emanuel Coronel ya estaba amonestado cuando decidió irse a las duchas antes de tiempo. Durísima falta sobre un rival y segundo cartón ámbar para el Tucu. Almirón arregló el problema rápidamente poniendo a Elías Verón por un exhausto Alan Rodríguez y a Gaspar Duarte por un cansado Di María. Tigre no pudo atacar nunca más por ese sector mientras que Central siguió errando goles.
El Canalla lo ganó bien, se prendió en ambas tablas nuevamente y ahora mira el futuro con un poco más de optimismo. No fue un gran partido del equipo de Almirón, pero lo ganó sin ningún tipo de cuestionamientos ya que fue superior a Tigre y esta vez lo pudo reflejar en el marcador.
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