Rosario Central cayó 1-0 ante un River más ambicioso, pero extremadamente limitado. El equipo de Almirón adoptó una postura muy cautelosa. Clima de guerra en el Monumental. Los jugadores auriazules entraron pasados de rosca y fueron muy ingenuos en algunos aspectos del juego. Pésimo arbitraje de Nicolás Ramírez.
Duele más la forma en que perdió que la derrota en sí misma. El Canalla le dio un cachetazo a su historia y se paró como un equipo chico ante un rival mediocre que sólo tuvo como argumento la presión alta. Este River está lejísimo de parecerse a los planteles dirigidos por Ángel Labruna, Ramón Díaz o Marcelo Gallardo. Si tuvieran puesta otra camiseta que no tenga la banda roja, apenas deambularía por la mitad de tabla.
Si la presión alta fue el único argumento que tuvo el Millo para parecer un equipo ofensivo, Central directamente no tuvo ninguno ya que los players no tenían ni idea del color de la camiseta de Santiago Beltrá. Almirón planteó un partido con alergia al arco rival. Jugar con una línea de cinco ante un rival limitadísimo no es la mejor estrategia. Y menos meterse tan atrás cuando a Central lo operaron mediáticamente toda la semana.
Echarle la culpa al espantoso arbitraje de Nicolás Ramírez es quedarse con lo chiquito y suena a excusa para no hablar del pésimo planteo diseñado por Jorge Almirón. El cansancio tampoco es un atenuante o una justificación, para que lo sea habrá que esperar el planteo que hará Almirón el martes en el Gigante de Arroyito frente a Universidad Central por la Copa Libertadores.
El árbitro se equivocó para los dos lados. El codazo de Ávila no sólo era penal, sino que correspondía expulsión para el jugador de Central. Ovando e Ibarra la sacaron barata con las amarillas que recibieron en los primeros quince minutos. ¿A quién se le ocurre ir a pegar de ese modo en un partido que no sólo se jugó dentro de una cancha de fútbol? La de Pizarro con Beltrán no es penal, no todo contacto en el área es pena máxima.
El planchazo de Rivero a Véliz sí es penal más allá de que el jugador de River rechaza primero la pelota ya que hace uso excesivo de la fuerza y le clava los tapones en el tobillo al centrodelantero auriazul. En la desesperación por jugar, Alejo pecó de inocente ya que si se tiraba al piso hubiese obligado al VAR a revisar la jugada. A veces hay que ser más pillo…
Gastón Ávila se llevó el premio al peor jugador de la cancha. Jugó nervioso y se mostró superado por la situación, tuvo suerte de que Ramírez no lo eche por el codazo a Martínez Quarta. Jugó gratis y en el segundo tiempo quiso hacer un alarde sobre su estado físico para intentar una pirueta imposible y le dio un pase gol a Freitas con Ledesma saliendo a buscar la pelota. No se pueden hacer dos penales en un mismo partido si pretendés salir campeón…
Central hizo muy poquito en ataque, aunque sirvió para desnudar la debilidad de la defensa millonaria. ¿Qué hubiese pasado si la Acadé hubiese salido con una propuesta más agresiva como las que mostró ante Independiente y Racing? Dos tiros en los palos y un penal es muy poco para un club con las ambiciones que tiene el Canalla en estos momentos. Pararse diez metros adelante con dos líneas de cuatro y dos delanteros para atacar a River aunque pierda 5-0 era mejor opción que entregar la dignidad de la manera en que lo hizo.
Almirón ni siquiera fue fiel a sí mismo ya que en lugar de corregir todo lo que estaba haciendo mal su equipo siguió con el mismo esquema y los mismos jugadores hasta el minuto setenta y uno cuando hace tres cambios simultáneos. Contra los clubes de Avellaneda supo cambiar a tiempo y aquí lo invadió el pánico escénico dejando todo tal como estaba aún perdiendo.
En 1979 la Sinfónica de Ángel Tulio Zof se comió un 4-0 con el mejor River de la historia por las semifinales del Nacional en el Monumental. La vuelta la perdió 3-1 en el Gigante y nunca, pero nunca, el Canalla dio esa imagen de equipo vencido tal como lo hizo ahora.
Al igual que contra Huracán y Estudiantes, Central no supo vender cara su derrota con el agravante de que este Millo es inferior a los clubes mencionados. ¿Cantizano es menos que este Campaz que jugó en una pierna? Segovia quedó afuera de los concentrados, Verón no jugó al igual que Ruben. Todo mal planteado, todo mal resuelto. Los últimos minutos fueron un espanto ya que puso tres tipos en el área y no les llegó un centro.
El Canalla está atravesando un proceso de aprendizaje ya que una cosa es ganar un título esporádicamente y otra muy distinta molestar en serio como lo viene haciendo. En esta etapa deberá aprender que los rivales pueden ganarle dentro de la cancha, pero que no les tiene que facilitar el camino. Para ser grande en serio, además de logros, también hace falta pensar como tal.

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