Rosario Central venció 3-2 a Atlético Tucumán en un partido cargado de emociones y diferentes matices. Respondió bien a la presión. Aún le quedan tres finales.
El Canalla saltó al campo de juego del Monumental José Fierro sabiendo los resultados de sus rivales en la lucha por el título de la tabla anual. El equipo de Jorge Almirón debía jugar este encuentro con tres frentes abiertos: las necesidades del Canalla, el reacomodamiento del mediocampo y las urgencias del Decano.
Ya habían ganado Boca y Argentinos Juniors, por lo cual no podría alcanzarlos en esta fecha, pero el agónico empate de Tigre con la Lepra mendocina le dejaba al alcance de la mano la posibilidad de superarlo en la general. Debía estar a la altura y traerse los tres puntos de Tucumán para pelear por el título.
El entrenador auriazul tuvo varias dificultades para armar el equipo durante la semana ya que sufrió las bajas de Franco Ibarra y Federico Navarro por diferentes dolencias. Más leve lo de Cachete, preocupante la lesión del número 31 con grandes posibilidades de pasar por el quirófano y perderse el resto de la temporada.
Reemplazar a estos hombres no era una tarea sencilla ya que no es común tener a tres volantes centrales lesionados al mismo tiempo debiendo rearmar el mecanismo de contención en la mitad de la cancha. Las opciones no eran muchas, por lo que Almirón debió apelar a su experiencia para definir la formación titular.
Atlético Tucumán jugaba su propio partido más allá del rival de turno. Los dirigidos por Julio César Falcioni se jugaban la última carta para mezclarse en el grupo de retaguardia que buscaba obtener una plaza en los playoffs del Torneo Clausura.
Central entendió el contexto que rodeaba al partido saliendo a jugarlo como lo que era, una auténtica final. En los primeros veinticinco minutos se llevó puesto al Decano, asfixiándolo y no dejándolo pensar. El Gato jugó en modo Edgardo Bauza y su equipo ganaba 2-0 con tantos suyos apenas comenzado el partido.
A los tres desvió un centro de Fideo para abrir el marcador y a los siete metió un golazo de emboquillada con un poco de ayuda del arquero Ingolotti. Parecía que el Canalla estaba más cerca del cuarto que del tercero cuando comenzó a empujar el local. ¿Qué había pasado?
El Canalla quiso regular el desarrollo del doparti debido al cansancio que experimentaron sus jugadores por el agua acumulada en el campo de juego bajando un poco la intensidad con la cual había arrancado el duelo. Y el Decano aprovechó la circunstancia.
Comenzo tímidamente a controlar el juego mientras Central apostaba a dejar correr el reloj para que los minutos se fueran consumiendo. De repente se encontró con el inesperado gol de Alexis Canelo a falta de diez minutos para ir al descanso. El tanto del Decano puso nerviosa a la Acadé. Los avances se transformaron en visitas cada vez más asiduas al área de Conan viviendo momentos de zozobra.
Cuando moría la primera etapa, llegó el momento. Ni Vicente Pizarro (de gran partido) ni Alan Rodríguez perdieron la pelota en la salida, situación que fue aprovechada por Ramiro Rodríguez Rey para estampar la igualdad. Un mazazo psicológico difícil de asimilar. Central pasó del éxtasis a la incertidumbre total en cuestión de minutos. ¿Se podría revertir con una charlita en el vestuario?
Evidentemente sí. Central salió a comérselo al Decano en el complemento. Recuperó el buen andar que había mostrado en la primera parte del encuentro yendo a buscar el triunfo con la determinación y las ínfulas de un campeón. Central agarró de las solapas a conjunto albiceleste y lo metió en su campo. Las situaciones poco a poco comenzaron a llegar, pero la pelota no entraba.
Llegaron los primeros cambios que permitieron destrabar un trámite en el cual el local se sentía cómodo con el empate, pero que a Central no lecaía bien ya que prácticamente se despedía de la lucha por ser Campeón de Liga 2026. Adentro Julián Fernández y Marco Ruben, afuera Cantizano y Copetti.
Al ratito, el número 18 encara por la derecha como el Diego ante los ingleses mientras Marco se disfrazaba de Valdano y se llevaba las marcas para dejarle el camino libre a Julián para que defina con un zurdazo desde la medialuna. Volvía la calma al Canalla con este verdadero golazo.
Unos minutos más tarde Ruben tuvo la oportunidad de convertir, pero Ingolotti le achicó muy bien el arco. Es interesante el recorrido que está teniendo en este equipo el número 9 a sus cuarenta años mientras recorre el tramo final de su carrera. No se olvidó de jugar al fútbol y ahora luce mejor físicamente. Almirón lo va llevando de a poco, pero está claro que por lo menos media hora se banca dentro de la cancha. La gira despedida será a plena orquesta…
El Canalla aguantó bien en los minutos finales y se trajo un triunfo importante de Tucumán que le permite seguir soñando con repetir el título obtenido en 2025. Central dio una auténtica muestra de carácter y les avisó a sus rivales que va a pelear hasta el final. Más claro, imposible.

