El curioso caso del canciller que vigila clubes, pero que lo invaden barcos extranjeros

Pablo Quirno se hizo eco de una publicación de Rosario Central para pegarle al club. El ministro debería dar explicaciones sobre la ruta del HMS Medway que atravesó aguas jurisdiccionales argentinas para ir a reabastecerse a Chile. Gio Lo Celso hizo más por Malvinas que el funcionario mileista.

Pasan los años, se suceden gobiernos de todo pelaje en nuestro país y lo único que se mantiene intacta es la capacidad de sorpresa. Argentina es un país muy particular con demasiados claroscuros en su historia que aún no le permitieron solucionar problemas o inconvenientes de larga data. Uno de ellos, y muy peligroso por cierto, es la relación con Gran Bretaña o mejor dicho con Inglaterra.

En mi juventud, durante el momento más fuerte de desmalvinización que sufrió nuestra sociedad debido al proceso que llevó adelante Carlos Saúl Menem desde la presidencia de la nación, pensé que nada ni nadie superarían en ridiculez a la decisión del por entonces canciller Guido Di Tella de regalarles ositos de peluche a los kelpers, la población implantada que vive en nuestras islas Malvinas.

Perdón, mala mía. Debo admitir que me equivoqué.

Pablo Quirno, el ministro de relaciones exteriores de Javier Milei, lo superó con creces. ¡Y hay que esforzarse para superar la pizza con champán! El funcionario mileista no tuvo mejor idea el domingo por la noche que citar un posteo que hizo Rosario Central en X (anteriormente Twitter) para pegarle al club de Arroyito por no poner una foto con Lionel Messi en lugar de la elegida con Gio Lo Celso, ex jugador de la institución.

Por detrás de él se encolumnaron todos los operadores de turno del gobierno (decirles periodistas es un poco demasiado, no hago actos de defensa corporativa con gente que dejó en la puerta del medio donde laburan todo lo aprendido en un aula) que en noviembre del 2025 despellejaron al Canalla por haber aceptado el título de Campeón de Liga. Casualmente, la mayoría de los ataques estuvieron vinculados a Estudiantes de La Plata, los nuevos guardianes de la moral del fútbol argentino…

Ese ofensiva de Quirno puede leerse como un intento para forzar la rendición del fútbol argentino respecto a las asociaciones civiles y darles paso a las SAD o peor aún, una venganza hacia la persona que dejó expuesta su inutilidad como canciller, Giovani Lo Celso. De ser así, sería un hecho lamentable para el ministro. Vigilante, apretador y botón, no tiene una a favor…

Gio decidió mostrar la bandera hecha con una sábana de hotel luego de la épica victoria ante la pérfida Albión. Ese gesto permitió que muchísimas personas alrededor del globo conozca una situación tan arbitraria como insostenible: la ocupación de un pedazo de nuestro suelo a manos de una potencia extranjera. Para dar se una idea, la búsqueda sobre Malvinas en Google se disparó un 2.600 por ciento luego de exhibir esa pancarta.

Para dimensionar mejor el efecto causado por la acción de Gio, en las veinticuatro horas posteriores al encuentro con Inglaterra, las búsquedas en Google sobre las islas Malvinas superaron los mil seiscientos millones de consultas.

Con un simple gesto, Lo Celso dejó en offside a gente supuestamente más preparada que él y que presenta su biografía en inglés en lugar de hacerlo en español. Seguramente no será el último papelón del canciller, siempre se puede superar…

Es comprensible la furia del ministro: un futbolista hizo su laburo mejor que él. Mientras el canciller estaba demasiado ocupado con el mundial, salió a la luz nuevamente otro hecho vergonzoso para la dignidad de nuestro país: el paso sin permiso del HMS Medway por aguas argentinas para reabastecerse en Chile. Algunos hablarán de paso inocente, otros de que los acuerdos de Madrid hay que respetarlos y un extenso bla bla bla.

El tratado firmado por Domingo Cavallo cuando era canciller de Menem fue ruin y vergonzoso para nuestro país ya que renunciaba a rearmarse para no incomodar a Isabel II y a su descendencia. Argentina le podría haber negado el paso al navío (tranquilamente podían llegar a Chile a través del paso Dracke), pero lo curioso del caso es que las autoridades inglesas no le pidieron el permiso correspondiente al gobierno argentino pese a que el barco fue monitoreado por un avión de la Armada Argentina durante su trayecto por el mar Argentino hacia el estrecho de Magallanes.

Esto fue a principios de julio y cuando el ministro se enteró, decidió no hacer absolutamente nada, no vaya a ser que Carlos III se enoje por tal desplante. Dos semanas más tardes, Quirno aún duda sobre presentar al menos una protesta diplomática por el accionar inglés. El tipo que es rapidísimo para catar un posteo en una red social, se le escapó la tortuga y quedó expuesto por la acción de un futbolista. Quirno, mejor váyase a su casa, el pueblo argentino se lo agradecerá eternamente.

Gio Lo Celso y otros jugadores de la selección exhiben la bandera que dejó en ridículo al canciller argentino.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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