Rosario Central vapuleó 4-0 a UCV y clasificó a octavos. Véliz, Pizarro, Fideo y Ruben, los goles. Se despidió Alejo. Marco hizo un gol luego de dos años. El rendimiento fue de menor a mayor. Los silbidos a Almirón. El primer puesto se define en Quito.
Nadie imaginó en la previa todas las emociones que se iban a vivir en un Gigante de Arroyito que albergó su último encuentro con la fisonomía actual. La despedida de Alejo y la despedida del aspecto que tuvo el estadio auriazul eran los únicos hechos que se conocían de antemano, el resto fue un regalo para quienes vivieron una jornada histórica.
Le costó al Canalla hacerse fuerte debido a que los venezolanos salieron a pelearle el partido para poder jugarse su última chance de disputar un lugar en los playoffs. Central se mostró lento, irresoluto y previsible como en la mayoría de los partidos que dirigió Almirón. El equipo también se mostró afectado por la eliminación ante River Plate.
Ni siquiera los tres cambios que hizo el técnico respecto a la formación que presentó en Nuñez ni la modificación del sistema táctico le dieron alguna ventaja de entrada, pero la Acadé tiene algo de lo cual pueden presumir muy pocos equipos: jerarquía individual. Sin jugar bien colectivamente pudo hilvanar alguna que otra jugada para hacer el gol que le diera tranquilidad.
UCV fue rival hasta el gol de Alejo luego de una chilena impresionante de Ávila que pegó en el palo derecho que le permitió al centrodelantero auriazul abrir el marcador. Más tarde lo tuvo Copetti luego de una deliciosa habilitación de Angelito, pero el 22 no llegó a conectar.
Siguió buscando el Canalla hasta que Julián Fernández metió un centro de rabona para que Vicente Pizarro defina de frente al arco. Fue el primer gol del volante chileno con la camiseta auriazul. A esta altura UDV era un equipo derrumbado. La muestra de ello fue que en las revisiones del VAR con las cuales le anularon dos goles no protestaron nada.
Al final del primer tiempo las incógnitas eran acertar el resultado final y cuando el Canalla bajaría el ritmo para cuidar las piernas, pero nadie imaginaba lo que estaba por ocurrir en los segundos cuarenta y cinco minutos.
Central salió decidido a terminar con esta historia. No bajó nunca el ritmo, sino que aprovechó el cansancio y las limitaciones de un equipo que está por menos tres escalones por debajo de la Acadé. UCV no es medida para este plantel auriazul y la jerarquía de sus hombres marcó grandes diferencias sin jugar un gran partido colectivo.
Primero vino el golazo de Fideo tras una jugada fenomenal de Giovanni Cantizano y más tarde el broche de oro a cargo de Marco Ruben. El número 29 había entrado por Alejo Véliz un rato antes y se dio el gusto de poder hacer un gol luego de dos años.
El mítico delantero auriazul que jugó su segundo partido desde el regreso se dio el gusto de convertirse en el hombre que más goles hizo con la camiseta de Rosario Central en torneos internacionales superando a Rafael Maceratesi y a Juan Antonio Pizzi, uno de los mejores centrodelanteros de la historia canalla.
La nota disonante de la noche fueron los silbido que recibió Jorge Almirón cuando la voz del estadio dio a conocer la formación de Central. Hasta ahora la reacción de la gente había sido de indiferencia, pero el planteo mostrado ante River no le gustó al público y se lo hizo saber al entrenador.
Central ganó y se metió en los playoffs en una noche soñada. Ahora deberá ir a Quito con el objetivo de no perder el partido para terminar primero en el Grupo H. La gente celebró y ovacionó a Alejo, Marco y Fideo. Lo que consiguió no es poco, pero habrá que ver si alcanza.
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