Rosario Central cayó 1-0 ante Corinthians y quedó eliminado en la Copa Libertadores. Jugó un partido inteligente, pero una desconcentración de Coronel le costó el gol. Navarro y Rodríguez no deben salir más. Preocupante nivel de Fideo.
No pudo ser, la ilusión del pueblo auriazul quedó destrozada en el preciso momento en que el árbitro Alexis Herrera dio el pitazo final. Central había jugado una gran serie ante un Corinthians que no es ni la sombra del club que fue en el pasado, pero que no lo hace menos peligroso. El empate en Arroyito obligaba al Canalla a no perder para tener posibilidades en los penales como mínimo.
El equipo de Jorge Almirón aguantó muy bien esos primeros minutos hasta la llegada del cooling break, situación que le permitió emparejar el desarrollo y comenzar a merodear el área de Souza con cierta asiduidad. La Acadé cumplió a rajatabla la primera parte del plan, evitar que los brasileños abran el marcador rápidamente.
El Timao se mostró como un equipo previsible ante un Central que mordió en todos los sectores de la cancha. Y allí hay que destacar el ingreso de Federico Navarro en lugar de Vicente Pizarro que le dio a la Acadé un gran poder de recuperación y orden en la mitad de la cancha.
Alan Rodríguez es otra aparición que Central no deberá desaprovechar. El uruguayo asoma como un gran socio para Angelito. Fideo sabe que si tira una pared con él, Alan le devuelve una pelota y no un ladrillo. El oriental tiene todo para convertirse en el conductor de este equipo: juego, visión, claridad y picardía.
Corinthians no lastimaba y cada segundo que marcaba el reloj era una espada de Dámocles sobre su cabeza que sus torcedores iban perdiendo la paciencia. Hasta allí era negocio de Central para intentar rematar la serie en los últimos minutos del encuentro, justo cuando el Neo Química Arena era una olla a presión a punto de estallar.
Fue todo de Central, tuvo la clasificación en el bolsillo, pero en el complemento hubo dos jugadas que sellaron su destino. La primera es el gol que se erra Enzo pateándole alto a un arquero que mide 1,99 cuando tenía una oportunidad inmejorable de abrir el marcador. Hasta dio la sensación de que se apuró para definir.
Ningún jugador del Canalla probó a Souza con tiros bajos para que se revuelque en los ciento ochenta minutos que duró la serie, siempre le patearon a media altura o arriba para que se luzca, así es muy difícil…
Cuando nada hacía prever que el partido no iba a terminar en una definición por penales, llegó la jugada que definió el encuentro. Foul estúpido e innecesario de Emanuel Coronel sobre el costado derecho muy cerca del área. El Tucu es un buen jugador, pero en esta acción hizo todo lo que no debía hacer, poner a Corinthians dentro del área centralista.
Depay (buen jugador, pero un gran vendedor de humo) tira un centro al primer palo como los que vos tirás en el fútbol 5 con tus amigos los miércoles, la pelota va a un lugar donde hay tres jugadores de Corinthians marcados por Enzo Copetti. Sí, los centrales brillaron por su ausencia, la respuesta de Conan fue floja al igual que el armado de la barrera y la bocha terminó dentro del arco empujada por Breno Bidon. Serie liquidada.
No lo ganó Corinthians, lo perdió Central por no saber que hacer con un hombre de más durante cincuenta minutos de la serie, por crear pocas situaciones de gol pese a manejar el trámite y por una suma de pequeños errores que desembocaron en el gol de los paulistas.
Ahora es tiempo de mantener el rumbo porque Central pelea en todos los frentes que le quedan (Clausura, la tabla anual y la Supercopa con Estudiantes), pero a fin de año se deberán dar las explicaciones necesarias al hincha y corregir el rumbo ya que el dolor causado por esta eliminación no se irá así nomás. Hay varios jugadores cuyo ciclo en el club parece cumplido y habrá que buscarles otros destinos en el próximo mercado de pases.
Es preocupante el bajo nivel que viene mostrando Fideo. El hincha se resiste a creer que el Fideo del 2025 ya no volverá. Ojalá vuelva con todo más temprano que tarde para deleitar a todo el fútbol argentino. Di María es un fuoriclasse que no se olvidó de jugar al fútbol. Central lo necesita entero y motivado.
Rosario Central tiene un buen plantel con algún que otro punto flaco (el nueve y un generador de juego saltan a la vista por sí solos). Ahora debe enfocarse en lo que se viene ya que es tan importante como todo lo demás.
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