Un equipo que nunca ilusionó a su gente

Rosario Central no mostró un juego sólido durante el primer semestre. Se mostró dubitativo y sin un plan de juego. Atacó mal y defendió peor. Los jugadores nunca mostraron rebeldía. Necesita más que un lavado de cara.

Lo acompañaron parcialmente los resultados, pero el rendimiento siempre estuvo un par de escalones por debajo del mismo. No todo son estadísticas en la vida y menos en el fútbol ya que los números son fáciles de manipular y acomodar.

El balompié es un estado de ánimo para mucha gente y abarca, como pocos otros deportes, sensaciones totalmente diferentes en noventa minutos de juego y en el caso del Canalla las mismas fueron más bien oscuras con poco margen para la alegría y el regocijo del hincha en estos seis meses de gestión de Jorge Almirón.

Fueron pocos y muy puntuales los momentos en los cuales Central se mostró superior a su circunstancial rival: partido con Barracas, segundo tiempo del clásico, primera etapa contra Racing por la fase regular, los complementos ante la Academia e Independiente por los playoffs, frente a Libertad en Paraguay y los últimos cuarenta y cinco minutos ante Independiente del Valle en el Gigante.

Esto es una estadística paupérrima para un equipo que jugó veintisiete partidos en el semestre por el Apertura, Libertadores y Copa Argentina. Los encuentros ante Sportivo Belgrano y Universidad Central no califican debido a la diferencia de jerarquía que tiene Central sobre sus planteles. El Canalla perdió siete encuentros en los primeros seis meses del año contra apenas cinco en toda la temporada 2025. Un papelón por donde se lo mire.

Analizando los rivales que tuvo Central aparece una estadística dolorosa: no le pudo ganar casi a ningún equipo más o menos de su jerarquía. Las excepciones fueron Racing por partida doble e Independiente. River Plate, Independiente del Valle, Independiente Rivadavia y Estudiantes lo borraron de la cancha.

Jorge Almirón no es un técnico del agrado del público auriazul, siempre lo miró de reojo. La conflictiva salida de Ignacio Malcorra le restó un buen margen de crédito a los ojos del simpatizante y la relación mutó rápidamente del escepticismo a la desconfianza. El técnico no pudo construir jamás un vínculo con los hinchas.

Ariel Holan dejó la vara muy alta más allá de sus magros resultados en instancias definitorias. El plantel no sólo mostró una gran falta de juego con Almirón sino que tampoco dio muestra alguna de rebeldía para superar instancias adversas. Y eso molestó mucho a los hinchas, quienes no sólo cuestionan los resultados sino también las formas.

El patadón que recibió Fideo apenas comenzó el partido con Estudiantes fue una muestra de ello. La acción de Piovi envió unos cuantos mensajes hacia afuera además de ser el termómetro con el cual el Pincha midió psicológicamente el encuentro. Iban apenas veinte segundos de juego y no saltó ningún player auriazul a defender a su capitán, en ese instante el Pincha se sintió ganador.

Es más, parece que se olvidaron de la falta de respeto que los jugadores platenses le habían mostrado al mundo en el Gigante de Arroyito en noviembre pasado tras la decisión de la AFA de otorgarle el título de Campeón de Liga a la Acadé. El fútbol es un deporte para vivos, pero definitivamente no es para tibios.

Los resultados durante el semestre fueron aceptables, pero tuvo muy poco juego y nada de rebeldía. Los planteos de Almirón fueron como mínimo polémicos y en más de un partido dio la sensación de que los jugadores no se sentían cómodos con los esquemas ni con las indicaciones del entrenador. Ni hablar de los papelones ante los ecuatorianos, el Millonario y el Pincha. Para todos hubo una excusa a mano…

El hincha le perdió totalmente la confianza al entrenador y se lo hará saber en el próximo partido que juegue en el Gigante frente a Racing por la segunda fecha del Torneo Clausura si es que llega al frente del plantel. Central está ante una chance histórica de pelear por el máximo título a nivel de clubes de Sudamérica, pero para poder hacerlo, primero tiene que reencontrarse a sí mismo.

Jorge Almirón está en la cuerda floja ya que tuvo resultados aceptables, pero nunca encontró el funcionamiento del equipo.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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