Un papelón histórico

Rosario Central cayó 3-0 de manera categórica e inapelable ante Estudiantes. Mal planteo, jugadores desganados, un técnico perdido y una alarmante falta de actitud fueron un combo letal. El Pincha entendió como debía jugarse, la Acadé no.

Era la gran oportunidad que tenían el plantel y el cuerpo técnico para lavar un poco la imagen del Canalla luego de las espantosas puestas en escena ante River e Independiente del Valle. Si no se puede jugar bien ni superar al rival, al menos se debe correr para tapar espacios y bloquear los intentos del rival. Actitud se llama eso y este equipo de Jorge Almirón lejos estuvo de mostrarla.

Los jugadores no le respondieron a los hinchas, quienes tomaron el pasillogate como un insulto hacia el club de sus amores. La cordialidad mostrada entre los jugadores de ambos equipos antes del comienzo hacía presagiar lo peor. Y deseo de revancha no es ir a moler a palos al rival sino poner más ganas y enjundia para hacerle más difícil la posibilidad de ganar.

La afrenta en Arroyito se la hicieron a este plantel por el título que la AFA le otorgó (merecido por hecho durante el año, aunque las formas fueron espantosa), pero decidieron encarar este partido como si fuese uno más, sin mayor importancia para cumplir con el fixture. El hincha exigía otro tipo de compromiso a los players, no que jueguen como si estuviesen en un cumpleañitos…

El patadón que recibió Angelito antes de los dos minutos de juego mostró dos cosas: la primera que Estudiantes iba a jugar a cara de perro y la segunda que Central no tenía la más mínima capacidad de reacción. Ni siquiera hubo protestas por parte de los jugadores auriazules. Psicológicamente el partido era del Pincha.

Un poco más y este encuentro parecía un entrenamiento del Pincha a setecientos cincuenta kilómetros de su casa y con público. Central no le hizo ni sombra. Fue totalmente decepcionante la actitud de la Acadé ya que no incomodó jamás a los dirigidos por el Cacique Medina. La Acadé fue directamente un equipo tirado en la cancha.

No se puede aspirar a ganar algo con dos zagueros centrales más preocupados por mostrar su dominio de pelota y cualidades que por rechazar de punta y para arriba toda pelota que pase cerca y que tengan alergia a marcar a los centrodelanteros rivales. Ni hablar de jugar con dos dos números nueve que les encanta definir con el arquero rival encima…

Central no mostró ni malicia, ni inteligencia ni ganas de ganar el partido. Fue un equipo lento, chato, anodino y previsible ante una formación que se mostró ágil, segura, indescifrables y con hambre. Si se analiza globalmente el resultado, 3-0 fue poco para el Pincha. La ilusión duró sólo tres minutos para el hincha de la Acadé, el tiempo suficiente para que Guido Carrillo ajusticiara a Jeremías Ledesma.

No hubo reacción, no hubo rebeldía, apenas se vio alguna que otra llegada producto más de la desconcentración del Pincha que de aciertos auriazules. Si Di María juega a cincuenta metros del arco rival (ojo, es un progreso ya que contra River lo hizo a setenta metros de distancia de Beltrán), algo se debe replantear el técnico.

Lo mismo corre para jugar con un triple cinco y dejar las bandas descubiertas para que las aprovechen los jugadores de Estudiantes. Caerle a Ovando es fácil por sus errores, pero es el entrenador quien debe pulirlo y corregirle esos pecados de juventud. A esta altura es inexplicable que Almirón no haya hecho un enroque entre Ávila y Sández. El Gato como lateral da más salida y claridad en ataque.

Central se entregó mansamente a su destino mientras los jugadores platenses entendieron que esto era una final y que debían sostener la postura adoptada con el pasillogate. Literalmente fueron a la guerra mientras los players auriazules se pasaban de comedidos con sus rivales. Ni siquiera hubo esa rebeldía sobre el final, sólo Gio Cantizano demostró que tenía ganas de ir a buscar el partido, pero sus compañeros no lo acompañaron.

La campaña de Almirón es buena desde los números, pero es pésima desde el rendimiento ya que nunca pudo armar un equipo dominante, temido y respetado por sus oponentes. El árbol no debería tapar el bosque. Central tiene una oportunidad inmejorable de buscar algún título en el segundo semestre, pero es necesario dar un golpe de timón antes de que sea tarde.

Rosario Central fue un equipo tirado en la cancha en Córdoba.

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Gonzalo Ferrer

Periodista especializado en fútbol, rugby y Fórmula 1. Fui el encargado de la ovalada en LV12 de Tucumán desde 1993 hasta 1996. Cubrí la histórica gira de los Springboks por Argentina en 1993. Acompañé al seleccionado tucumano de rugby en su era de mayor esplendor. Edité Efecto suelo y Formulamanía, blogs sobre Fórmula 1 desde el 2019 hasta el 2025. Predije la llegada de Lewis Hamilton a Ferrari. Entrevisté a Gabriela Sabatini.

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