Rosario Central cayó 1-0 ante IDV y quedó segundo en el Grupo H. Preocupante puesta en escena más allá de la altura. Ledesma fue la figura. Falta de timming para hacer los cambios. Almirón estará bajo la lupa en el partido con Estudiantes.
La Acadé tiene uno de los mejores planteles del fútbol argentino, aunque no logre demostrarlo en la cancha en los momentos en que debería hacerlo. Y se pondrán como excusas el cansancio, la altura y todas las justificaciones que se vayan ocurriendo a medida que transcurran las horas hasta el partido con el Pincha.
Le tuvo miedo a uno de los River más inofensivos y ganables de la historia en las semifinales del Apertura. Ni hablar de las labores realizadas ante Belgrano, Talleres, Huracán e Independiente Rivadavia en la fase regular del torneo. Para cada una de ellas hay una excusa diferente. El árbol no debería tapar el bosque…
Los optimistas pueden alegar que el equipo de Jorge Almirón jugó más partidos y que llegó más lejos que el plantel de Ariel Holan en 2025. La pregunta es, ¿jugó mejor? La respuesta es un no rotundo tan grande como el Gigante de Arroyito. Este Central modelo 2026 no dominó de manera demoledora a ningún rival salvo al poderoso UCV. Muy poco para un semestre cargado de expectativas…
Ante IDV le servían dos resultados para terminar primero en el Grupo H, empatar o ganar. Lo peor, y más preocupante, no es haber perdido sino la puesta en escena que se vio en el estadio Banco Guayaquil. Central fue un equipo anodino y lento que decidió jugar a setenta metros del arco rival. El resultado no fue catastrófico porque Conan se atajó casi todo lo que le tiraron, sólo pudo doblegarlo Sornoza con un penal que alcanza a rozar.
Si el arquero de un equipo es la gran figura del encuentro, entonces hay algo más para analizar allí porque sus compañeros no pudieron frenar la voracidad del Matagigantes en todo el partido. Los ecuatorianos, en lugar de caerse cada vez que Conan frustraba sus intenciones, siguieron buscando hasta que encontraron la recompensa que tanto deseaban. Central nunca pudo desplegar un plan para malograr las intenciones de los dirigidos por Joaquín Papa.
Los 2.517 metros de altura sobre el nivel del mar se notaron al principio y al final del encuentro. Los mojones fueron ambos cooling breaks ya que en el medio el Canalla más o menos supo sobrellevar el partido. La presencia de Julián Fernández por derecha era un guiño al entusiasmo porque se preveía un mayor control y capacidad de desborde por ambas bandas. Lamentablemente, sólo fue una ilusión.
Angelito no tuvo el partido que los hinchas esperaban. Le está costando entrar en ritmo luego de la lesión además de sumar mucho cansancio. El receso por el mundial y las vacaciones le vienen más que bien para recuperarse ya que Central lo necesita para el segundo semestre. Es un jugador letal cuando está en su plenitud física y no hay en el fútbol argentino otro player tan desequilibrante como él.
Párrafo aparte para Guillermo Fernández. Un jugador de su experiencia no puede cometer un penal tan burdo como el que hizo. Fue un cambio que no se entendió más allá del cansancio de Fideo. Pol entró desconectado del partido y quedó condicionado luego del regalo que le hizo a IDV. Nunca pudo estar en sintonía.
Raphael Claus le pifió feo al detener una contra clarísima del Canalla para revisar si hubo penal en el área de Ledesma. El reglamento avala la decisión del juez, pero el sentido común indicaba que lo mejor era terminar la jugada y después revisar todo. A veces no hay que ceñirse a la fría letra de las normas sino que hay que mostrar flexibilidad.
Las entradas de Cantizano y Ruben fueron a destiempo ya que debieron entrar apenas el Matagigantes se puso. Almirón hizo algo similar contra River y tampoco sirvió de mucho. No sólo preocupan las derrotas en instancias definitorias sino las puestas en escena que hace Central en esos encuentros. Y ahora se le viene un partido más que picante…
El encuentro frente a Estudiantes en Córdoba puede marcar un antes y un después en las expectativas de los hinchas auriazules para lo que queda del año. El Pincha pasó por arriba futbolísticamente al DIM debido a la necesidad de ganar mientras que Central viene de perder dos de los partidos más importantes del semestre. Para poder ganarle al equipo de La Plata deberá mostrar algo más de lo que se vio en Quito porque jugando así, queda afuera de todo.

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