Rosario Central sorprendió a River Plate y le ganó 1-0 con gol de Otamendi en contra. El Canalla jugó el mejor partido del torneo hasta el momento. Ovando y Cantizano, las figuras. Gran partido de Fideo. El desafío es sostener en el tiempo el rendimiento mostrado en el Monumental.
Mucho se había hablado en la previa de este encuentro sobre la actitud que iba a tomar el conjunto de Jorge Almirón para enfrentar a uno de los adversarios más molestos que tiene Central en un escenario que les históricamente casi inaccesible. El plan de juego del entrenador auriazul tomó por sorpresa a un River totalmente deshilachado cuya crisis parece no tocar fondo.
La Acadé tomó nota de lo sucedido en este mismo escenario hace dos meses atrás e imaginó una propuesta para potenciar su juego y reducir al mínimo el de su rival. Ibarra y Pizarro se plantaron unos metros más arriba para meterle presión a la salida millonaria, los zagueros hicieron lo mismo y los tres cuartos junto con Copetti presionaron bien alto, obligando al Millo a tirar pelotazos para saltar líneas.
Si bien River comenzó un poco mejor, Central lo emparejó rápidamente y antes de los veinte minutos ya merecía ir en ventaja. Jugaba rápido con Cantizano, Di María y Campaz atacando los espacios y un Copetti que demostró porqué hoy por hoy es el centrodelantero titular de este equipo. Coronel y Sández no se quedaban atrás, sino que subían para ampliar el ancho de la cancha.
En una jugada rapidísima, Fideo habilita de pecho a Copetti viniendo desde atrás y el chaqueño marca el gol de palomita que es anulado por un offside muy fino, tan fino que dejó con muchas dudas a la parcialidad auriazul. Es vergonzosa la toma que utilizó el VAR para determinar que había sido posición adelantada del número 22. Podrían haber mostrado una imagen desde otro ángulo para despejar dudas. El fútbol debería seguir el camino del TMO del rugby en lugar de ensuciarse de ese modo…
El Canalla no se cayó anímicamente y siguió buscando marcar la diferencia con un Angelito más parecido al del año pasado que al de los últimos tiempos. Hizo lo que quiso en un escenario totalmente adverso en el cual quienes lo silbaron, hace un mes atrás lo pedían en la selección. Ojalá se siga mostrando recuperado ya que Central lo necesita más que nunca para lo que viene.
En la segunda parte, la Acadé se tiró atrás inteligentemente para dejar que River se venga y tratar de agrandar la diferencia de contra. Si Campaz hubiese estado un poco más preciso, Central lo ganaba con holgura ante un rival que siempre lo complica. Los huecos que dejaba el Millonario en defensa eran enormes ya que sólo pensaba en empatarlo.
River se adelantó y llegó en numerosas ocasiones al arco defendido por Ledesma (más allá de su error, fue uno de los mejores jugadores auriazules), pero siempre falló en el último pase o en la definición. La sensación era que el partido podía jugarse tres días más y que el Millo no lo iba a empatar pese al error de Jeremías que derivó en una salvada monumental de Nacho Ovando.
Hubo un hecho bochornoso por parte de las autoridades del encuentro debido al insólito penal que Nicolás Ramírez cobró a instancias del juez de línea, pero que el árbitro anuló con ayuda del VAR ya que no hubo mano del Gato Ávila y sí hubo infracción de Nicolás Otamendi al tocar la pelota con su brazo. Hace cinco años atrás, esa jugada era penal para River.
La monumental jugada de Gio Cantizano que casi termina en gol merece un párrafo aparte. El pibe hizo una diagonal desde la izquierda del ataque hasta el sector derecho área grande. En ese interminable slalom maradoneano limpió a medio River y no terminó en gol porque el perfil no lo favoreció y debió definir con su pierna derecha. Si entraba, había que cerrar el estadio. Gio tiene unas condiciones naturales tremendas y por lo mostrado en los últimos partidos, es muy difícil que salga del equipo titular.
Lo más importante además del resultado es que Central se reencontró con el juego que tanto pide su gente. Se animó a ser protagonista nuevamente en un reducto que casi nunca le da oportunidades. Bien por Almirón al hacer unas correcciones para poder parar el equipo más arriba y a las decisiones que tomó para jugar en el Monumental. Ahora le toca lo más difícil, sostener este rendimiento en el tiempo para que Central pueda comenzar a sumar y a lograr objetivos importantes. Ese es el desafío y deberá estar a la altura.

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