Rosario Central venció 2-1 a Sarmiento y definirá el título de Campeón de Liga con Boca y Argentinos Juniors. El Canalla fue muy superior al Verdolaga, que prefirió refugiarse en el rol de víctima en vez de jugar de frente.
Tenía que ganar sin importar las formas ya que el resultado final era más importante que lo estético (una materia siempre discutible y opinable en todos los ámbitos) para seguir alimentando el sueño de obtener la segunda de manera consecutiva, algo inédito en el mundo auriazul.
Al ser el primer candidato que debía salir a la cancha, el marcador final tendría incidencia en el ánimo de sus rivales en esta definición cabeza a cabeza entre el Xeneize, el Bicho y la Acadé. Con un eventual empate o derrota centralista, Rodolfo Arruabarrena y Nicolás Diez hubiesen respirado tranquilos pensando que uno de los aspirantes al título se había bajado de la pelea.
Jorge Almirón pensó en un mediocampo muy agresivo a la hora de tener la pelota con Alan Rodríguez y Franco Cervi como internos y Vicente Pizarro en el eje lo cual le daba mucho juego al Canalla y poca marca debido a la ausencia de un jugador de esas características como lo son Franco Ibarra y Federico Navarro. La premisa era asegurar el traslado de la bocha.
Copetti cabeceó alto con el partido recién comenzado y al ratito el local se puso en ventaja por medio de Manuel García. Iban apenas cinco minutos de juego y Central ya debía dar una nueva muestra de carácter ante un rival que lo agarró dormido y que facturó en la primera ocasión que tuvo.
El tanto de los juninenses sirvió de catalizador para el Canalla ya que a partir de ese momento comenzó a hacer circular la pelota de manera más prolija encontrando fisuras varias en un equipo que luego de ponerse en ventaja, comenzó a retroceder sin ningún tipo de tapujos. Hay que ser muy optimista para pensar que a este Central lo podés controlar durante ochenta y cinco minutos…
Gastón Ávila se convirtió en uno de los referentes de este equipo en los últimos tiempos. El Gato elevó considerablemente su nivel en el segundo semestre donde además se probó (y le calza a la perfección) el traje de goleador. Centro de Sández a la carrera, Copetti le pifia y el número 13 define como un centrodelantero para estampar la igualdad. Comenzaba otro partido ya que Central había hecho lo más difícil, empatar.
Las situaciones sobre el arco de Thyago Ayala se iban sucediendo una tras otra con respuestas formidables por parte del arquero que privaron al Canalla de la posibilidad de ponerse en ventaja. Así se fueron al descanso, sin imaginar que el complemento sería más intenso que en la primera parte.
De arranque nomás, las cosas comenzaron mal para la Acadé con la lesión de Fideo qué obligó al entrenador a quemar una ventana ya que dos minutos antes había realizado el primer cambio. Di María se tiró al piso y dijo no va más, esa maldita pubalgia…
Central siguió buscando el desnivel pero no lo consiguió debido a errores propios en la definición (Julián y Copetti se erraron dos goles hechos debajo del arco) y por la gran actuación de Ayala (¿Ya lo dije? Perdón, el arquero verdolaga jugó un partidazo sosteniendo a su equipo hasta el final). Entonces llegó el momento de quiebre del partido por el cual Sarmiento se olvidó de jugar y se puso en el papel de víctima.
El Canalla buscaba el segundo gol insistentemente. Campaz hacía un surco por la banda izquierda, pero sus compañeros no estaban finos en la definición y el doparti seguía empatado. Enzo Copetti pelea una pelota con Renzo Orihuela, le gana en el pique y encara para el arco de Ayala. El defensor apela como último recurso derribar al centrodelantero auriazul.
Andrés Merlos, ni lerdo ni perezoso y con un criterio acertado, le muestra roja directa al defensor verde mientras esperaba la confirmación del VAR sobre el lugar donde ocurrió la falta. El árbitro la había cobrado fuera del área (un acierto inmenso ya que no fue penal), pero los jugadores locales comenzaron a protestar airadamente, olvidándose de jugar a partir de ese momento.
Un rato después, una entrada temeraria por parte de Santiago Salle sobre Gastón Ávila terminó en su expulsión luego del llamado de José Carreras, árbitro a cargo del VAR. El jugador de Sarmiento había llegado antes a la pero terminó impactando con la suela sobre el tobillo derecho del Gato por lo que correspondía expulsión. El Verdolaga, un gran equipo, eligió seguir en su rol de víctima.
Sí fue desmedida la reacción de Merlos con el banco de suplentes de Sarmiento. El juez podría haber manejado el enojo de Facundo Sava y sus colaboradores de otra manera en lugar de mostrar tarjetas rojas a diestra y siniestra. Habrá que esperar el informe del árbitro para conocer lo que se dijo, pero a priori no era para expulsarlos. Un buen colegiado también debe saber manejar los tiempos de un partido.
El Canalla se le fue al humo con lo último que le quedaba ya que un empate lo dejaba fuera de combate en la lucha por el título de Campeón de Liga 2026 encontrando el tan ansiado premio sobre el epílogo del partido por medio del Gato Ávila, quien siguió jugando pese al traumatismo que le provocó Salle en su tobillo derecho.
Central ganó un partido que no debía perder mostrando autoridad, coraje y determinación. Llegó al último capítulo de la definición de la temporada, aunque no dependa de sí mismo. Les metió presión a sus rivales y avisó que quiere un título más.

